Acabo de confirmar que el mejor amigo de alguien es su taquero. En la colonia Santa María la Rivera, en la alcaldía Cuauhtémoc, un hombre pudo haber muerto si no hubiera sido por la rápida actuación de un maestro pastorero que, con la misma velocidad con la que arroja un trozo de piña y lo atrapa en un taco, aplicó la maniobra de Heimlich a un comensal que se atragantó con una de sus obras.
Las cámaras de vigilancia del restaurante de tacos documentaron el momento exacto cuando el comensal se para de su asiento y empieza a toser con fuerza y a brincar y a darse golpes en el pecho desesperadamente, hasta salir del establecimiento, mientras todos simplemente lo observaban.

Al pedir ayuda con la voz entrecortada (porque se estaba ahogando), su acompañante y otro testigo solo pensaron en darle unas palmaditas en la espalda, como para ver si así escupía el taco.
Hasta que apareció el maestro pastorero, identificado como Sócrates Mendoza, que al ver la inoperancia de todos tomó de la espalda a su cliente para aplicarle la clásica maniobra de Heimlich y lo apretó una y otra vez hasta que el comensal recobró el aliento. Ya sin nada más qué hacer que seguir comiendo, el hombre regresó a su mesa con una tos bien fuerte, pero con vida gracias al taquero. Provechito.
Aquí tienes la grabación del agobiante momento:
SE LE ATORA EL DE PASTOR… y LO SALVA EL TAQUERO
— Carlos Jiménez (@c4jimenez) May 19, 2022
Así se estaba ahogando este joven mientras comía en una taqueria de @stamalaribera
Al ver lo que pasaba, el taquero Sócrates Mendoza dejó el trompo y lo ayudó.
…y así lo salvó! pic.twitter.com/kHgAfFeNXZ
Aunque también hemos podido confirmar que hay taqueros pasados de lanza con los animales, Sócrates resultó ser todo un héroe. Qué alguien le construya un monumento.
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