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México

Video: Joven confunde casa con café internet y le dan pozole

En la casa donde la joven imprimió los documentos le invitaron un vaso de refresco y también a comer con ellos

Confunde casa con café internet y le dan pozole
La joven quedó asombrada con la amabilidad de lo que pensaba era un negocio hasta que descubrió que se trataba de un hogar familiar. Foto: Captura de YouTube

Bien dicen que los caminos de la vida no son como uno pensaba y eso fue lo que le pasó a una joven que contó su historia en TikTok de cómo hace tres años confundió una casa con un café internet y en donde la familia no solo le ofreció un vaso con refresco sino que hasta le invitaron un plato de pozole.

La historia la cuenta la usuaria de Fathyma Lex quien a través de sus redes sociales contó cómo hace aproximadamente dos o tres años cuando al necesitar imprimir documentos que le pedían para una beca escolar, buscó dónde poder imprimirlos.

De acuerdo con el relato de la joven, el primer cibercafé al que llegó no tenían impresora, por lo que siguió con su camino hasta que llegó a uno que, aunque solo tenía dos computadoras, decidió entrar ya que tenía prisa por enviar los papeles que le habían solicitado. 

Al ingresar al que pensaba era el café internet, la joven saludó a un señor que se encontraba en el lugar y a quien momentos después le pidió un mouse para poder usar la computadora, además, después de un rato, Fathyma relata que llegaron dos niños de la escuela, uno de ellos fue quien le ofreció un vaso con refresco, acto que la joven calificó como un excelente servicio por parte del negocio.

No pasó mucho tiempo cuando el niño se volvió a acercar con ella y le preguntó si no quería un plato de pozole ya que en la familia ya se disponían a comer, sin embargo, ella se negó ya que estaba por terminar con la impresión de los documentos así que preguntó al señor que vio al entrar cuánto le debía por el servicio y él le contestó que nada, pues no se trataba de un café internet sino de su casa. 

De acuerdo con la joven, la pena la invadió al saber que había ingresado a una casa y no a un negocio y aunque el señor le insistió en que no le debía nada y que no había sido molestia, la joven dejó 20 pesos por haberla dejado usar su equipo así como por el vaso de refresco y aunque afirma que se retiró con la cara caída de vergüenza, se sintió feliz al sus documentos así como de poder adquirir una impresora con su beca para que no se repitiera esa situación. 

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