Se busca muchacha: el experimento social sobre explotación hacia trabajadoras del hogar

Llamadas a una supuesta agencia de colocación revelan que aún hay empleadores dispuestos a contratar trabajadoras en esquemas de explotación
Micromachismo en el ámbito laboral

Parvada Estrategias Comunitarias, una organización no gubernamental dedicada a defender los derechos de las mujeres a través de la intersección género-pobreza, hizo un experimento social que prueba las condiciones de explotación que prevalecen para trabajadoras del hogar: a través de una supuesta agencia de colocación llamada La Alegría del Hogar, comprobaron que en Guadalajara y Zapopan existen empleadores dispuestos a contratarlas bajo esquemas de explotación laboral.

De acuerdo con el informe Se busca muchacha: la normalización de la explotación en el trabajo del hogar en la zona metropolitana de Guadalajara, el 97% de las llamadas que recibieron por parte de personas interesadas en la contratación de estos servicios provenían de colonias de clase alta y clase media-alta, lo que significa que sí tienen los recursos para pagar un salario digno. Sin embargo, aceptaron que la agencia de colocación se quedara con el 60% del pago, lo que dejaría a las trabajadoras del hogar con un sueldo de 60 pesos diarios.

Solamente el 4% de las personas que llamaron rechazaron este esquema por tratarse de explotación laboral.

Además, a los posibles empleadores se les ofreció alimentar a las trabajadoras del hogar con sobras o que éstas llevaran su propia comida, con el fin de que no utilizaran la vajilla ni el microondas. Solo cuatro personas rechazaron la propuesta.

“Resulta fácil pensar que la explotación laboral sucede siempre en otro lado y no entre quienes consideramos cercanos”, señala el informe. “La realidad es que las personas a nuestro alrededor —amigos, familiares, compañeros de trabajo— pueden estar siendo parte de esto”.

La supuesta agencia también ofreció a trabajadoras del hogar menores de edad, lo que contraviene lo establecido en la Ley Federal del Trabajo. En dos de los casos se indicó que la agencia contaba con el permiso de los padres, pero en ninguno se pidió que se mostraran los permisos ni se cuestionó cómo se obtuvieron. Uno de los solicitantes incluso planteó despedir a las actuales trabajadoras del hogar y contratar menores de edad “porque ya se cansan hasta de cargar la cubeta”.

El experimento prueba que aún hay personas dispuestas a emplear a trabajadoras del hogar bajo esquemas de explotación. Como señala en entrevista Ana Farías, directora de Parvada, esto habla de los retos que tienen las autoridades para hacer cumplir los derechos de las trabajadoras:

“Se vende la incorporación obligatoria de las trabajadoras del hogar como si fuera un hecho que la gente va a afiliar a las trabajadoras. A pesar de que es un logro grandísimo, porque se viene peleando desde hace treinta años, va a estar difícil. Estas políticas tendrían que venir acompañadas de campañas en todos lados. Hasta ahora hay declaraciones en medios, pero no una campaña como tal”.

Y respecto a las acciones que empleadoras y empleadores pueden tomar para luchar contra la normalización de la explotación hacia las trabajadoras del hogar, Farías menciona que hay que empezar por observar cuando los abusos ocurren en entornos cercanos:

“Esas prácticas pasan en nuestras narices, pasan incluso dentro de nuestras familias. Debemos estar vigilantes y, si conocen trabajadoras del hogar, que las inviten a unirse a las múltiples organizaciones que hay para que formen parte de un colectivo, pues siempre estás más segura cuando trabajas en conjunto que cuando estás tú sola”.