Monjas de México podrían salvar al achoque de la extinción

El primo del ajolote es la única salamandra de 17 especies existentes, que está por desaparecer
Monjas podrían salvar al 'achoque' de Pátzcuaro de la extinción. Imagen: Especial

Entre las especies que se encuentran en peligro de extinción está el “achoque”, que es una especie de salamandra endémica de Michoacán que se alberga en el lago de Pátzcuaro y que un grupo de monjas conserva para evitar su desaparición.

Este grupo de monjas tienen el único objetivo de salvar de la extinción a los achoques, que son primos del ajolote, para su reproducción en cautiverio.

Las religiosas comenzaron con la conservación en cautiverio de los achoques en 1985 cuando un fraile les sugirió hacerlo por el bien de la especie. Con ayuda e información de un biólogo, las monjas aprendieron a reproducirlos y cuidarlos.

Aseguran que tienen cuartos en donde pueden reproducir a los anfibios con la finalidad de que no se extingan e incluso mencionan que una sola hembra llega a poner de 300 a 400 huevecillos.

Las tres monjas encargadas de este proyecto usan pequeñas redes para sacar los huevos de los achoques de la pecera, los cuentan uno por uno e identifican a la hembra madre para separarla y así “cuidar la genética”, declaran.

El declive de la presencia de los achoques en el lago de Pátzcuaro se dio en 1989 debido a:

  • El comercio ilegal (los vendían como mascotas)
  • Deforestación de su hábitat
  • Lo pescaban para consumirlo como alimento

Ligado a ello, sor María del Carmen Pérez, una de las monjas encargadas del cuidado de los achoques menciona:

“Si no hacíamos algo nosotras se iba a extinguir del medio, por justicia con la naturaleza empezamos a trabajar en el rescate de la especie”, comentó.

Pero a pesar de sus esfuerzos por conservar a la especie de anfibios, sor Ofelia Morales, quien lleva 18 años en este proyecto de protección, asegura que “el lago de Pátzcuaro no es ideal para recibir a los achoques” pues un porcentaje de la población de achoques la donan a universidades y los que les quedan los sacrifican para hacer jarabes.

Ese jarabe vendido como un medicamento “naturista” es algo que las monjas han hecho por casi un siglo y se trata de un remedio casero para la tos hecho con la piel de las salamandras. 

Con el fin de no dejar de hacer su jarabe pero de cuidar también a la especie, las monjas decidieron proteger a los achoques de las aguas contaminadas y especies invasoras que afectaron su hogar.

Por si fuera poco, las virtudes del achoque fueron siempre apreciadas por la comunidad purépecha, quienes usaron a los anfibios con fines medicinales y dejaron entre los habitantes la mitología de que curaban enfermedades bronquiales y la anemia.

Las monjas del Monasterio de María Inmaculada de la Salud se aferraron a protegerlos todavía más después de que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) advirtiera sobre la seriedad del riesgo de extinción de los mismos y fue entonces cuando dijeron que:

“Ser parte de una orden religiosa como la nuestra no es obstáculo para el progreso científico. La orden está dedicada a la investigación de conocimiento teológico y científico en beneficio de la humanidad. Parte de la misión de la orden es trabajar a favor de una conciencia más humana, llena de amor y justicia por la naturaleza”. destacó sor Ofelia.

Finalmente, a pesar de que en 1982 y 2010 el lago de Pátzcuaro presentó pérdida de volumen, los esfuerzos por rehabilitarlo no han tenido éxito, por lo que los achoques, únicas salamandras en peligro de extinción de las 17 especies que hay en México, se consideran todavía una especie amenazada por el daño a su hábitat a pesar de los ejemplares que resguardan las paredes del templo religioso de las monjas.