La CNDH implicó a policías federales en el caso Ayotzinapa

La CNDH informó que dos agentes de la Policía Federal de México habrían participado en la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.

Este jueves 14 de abril, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) informó que dos agentes de la Policía Federal de México habrían participado en la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, Guerrero, en 2014. Esta sería la primera vez que el organismo ha implicado a las fuerzas federales en este caso.

Citando un testimonio no identificado, la Comisión aseguró que tiene evidencia para “presumir la participación de elementos de la policía municipal de Huitzuco y de dos elementos de la Policía Federal”, dando así un giro total en esta investigación la cual ha sido blanco de duros e intensos cuestionamientos por parte de organizaciones internacionales e investigadores independientes.

Ante tales acontecimientos, “se abre una nueva línea de investigación que las autoridades deberían explorar”, declaró Luis Raúl González Pérez, presidente de la CNDH.

A su vez, la Fiscalía General de la República ha dicho hasta ahora que los estudiantes de la escuela rural de magisterio de Ayotzinapa fueron atacados a balazos la noche del 26 de septiembre de 2014 en Iguala por policías corruptos de esa ciudad y del poblado vecino de Cocula, mientras los jóvenes tomaban posesión de cinco autobuses para realizar posteriores protestas.

Y es que según la versión oficial, los jóvenes fueron capturados por los uniformados y entregados a miembros del grupo delictivo conocido como “Guerreros Unidos”, quienes los habrían asesinado, incinerado y arrojado sus restos a un río aledaño.

Esto se trata de “la más cruda expresión del horror y del enorme poder corruptor que pueden lograr las organizaciones delictivas de nuestro país”, expresó González Pérez. El testigo, al que la comisión calificó de “confiable”, observó a los agentes de la Policía Federal frente al Palacio de Justicia de Iguala, en una zona conocida como Puente El Chipote, donde agentes municipales detuvieron uno de los autobuses tomados por los estudiantes.

Ese vehículo transportaba rumbo a la escuela de Ayotzinapa entre 15 y 20 estudiantes, uno de ellos, Alexander de la Mora, el único de los 43 jóvenes desaparecidos cuyos restos fueron identificados plenamente. Asimismo, los policías de Iguala, los cuales iban encapuchados, habrían abierto fuego contra los neumáticos del autobús hasta obligarlo a detenerse. Luego, rompieron las ventanas del vehículo con ramas y lanzaron al interior gases lacrimógenos, según el testigo.

Aunque los estudiantes intentaron defenderse con piedras, fueron obligados a descender para luego ser golpeados, esposados y arrojados violentamente al suelo boca abajo. Después, los agentes policiales se llevaron a los estudiantes en patrullas, incluyendo tres de Huitzuco, según el testimonio de la CNDH.

Esas patrullas fueron interceptadas por los dos agentes de la Policía Federal, quienes preguntaron sobre el procedimiento. “Se los van a llevar a Huitzuco, allá que el patrón decida qué hacer con ellos”, habrían respondido los policías municipales, según la CNDH. Y esta respuesta fue suficiente para que los agentes federales los dejaran pasar.

Los agentes federales “habrían permitido que dos corporaciones municipales actuaran en una zona federal, aprobando que los normalistas (estudiantes) sean llevados ante quien identifican como “el patrón”, posible líder de una organización criminal y quien resolvería sobre su destino”, lamentó José Larrieta Carrasco, titular de la oficina para el caso Iguala de la CNDH.

La Comisión también dijo poseer el nombre de uno de los agentes federales, el cual comunicó a la Fiscalía General. Sin embargo, la fiscalía asegura que los integrantes de Guerreros Unidos confundieron a los estudiantes con miembros de un cártel rival, por lo que los habrían incinerado en un basurero de Cocula.

Pero un grupo de investigadores independientes enviado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) descartaron que existiera evidencia de un fuego de tal magnitud en el basurero.