Devastan manglar de Tajamar en Cancún

La madrugada de este sábado se perpetró la destrucción del manglar Tajamar en Quintana Roo.

La madrugada de este sábado se perpetró la destrucción del manglar Tajamar en Quintana Roo. Por órdenes de Fonatur, organismo que depende de la Secretaría de Turismo, ingresaron más de 40 camiones y vehículos de carga pesada, custodiados por la policía municipal de Benito Juárez, para arrasar con el manglar.

El despliegue estuvo acompañado de un dispositivo de seguridad en el que participaron miembros de la Policía Federal y policía antimotines para evitar que las personas pudieran expresar su desacuerdo o ingresaran al territorio devastado. El objetivo de la destrucción del manglar es, pude presumirse, explotar la zona con fines turísticos y  comerciales. En la página de Fonatur hay un comunicado con fecha del 14 de diciembre de 2015 que dice:

Tajamar tiene una superficie de 46 hectáreas, su emplazamiento es relevante por su localización en la zona centro de la ciudad, así como la oportunidad de ofrecer un espacio público con frente de agua. Por el gran potencial escénico y ambiental del sitio, se plantea generar un conjunto de alta calidad para el soporte de nuevas actividades turísticas y urbanas; bajo un concepto de Centro urbano-turístico con capacidad para alojar servicios, equipamiento y comercio de alta calidad (vía Fonatur).

De acuerdo con la organización no gubernamental Guardianes del Manglar Cancún el talado del manglar, así como la muerte de diversos animales y el relleno de humedales constituyen delitos, pues contradicen lo que está asentado en el artículo 60 TER de la Ley General de Vida Silvestre:

Artículo 60 TER.- Queda prohibida la remoción, relleno, transplante, poda, o cualquier obra o actividad que afecte la integralidad del flujo hidrológico del manglar; del ecosistema y su zona de influencia; de su productividad natural; de la capacidad de carga natural del ecosistema para los proyectos turísticos; de las zonas de anidación, reproducción, refugio, alimentación y alevinaje; o bien de las interacciones entre el manglar, los ríos, la duna, la zona marítima adyacente y los corales, o que provoque cambios en las características y servicios ecológicos.

Sin embargo en relación con este tema, el gobernador del estado de Quintana Roo, Roberto Borge Angulo, declaró que los trabajos se están realizando con estricto apego a la ley por acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). Según Borge, biólogos de Fonatur y de la Semarnat aprobaron el proyecto y participaron en la recolocación de la fauna silvestre del lugar antes de comenzar el proceso de “desmonte del manglar”.

Ahora que la región de Tajamar ha sido totalmente talada y destruida, las organizaciones que se oponían al ecocidio están esperando una respuesta de las autoridades. No queda claro de qué clases de acuerdos privilegiados se necesitó para contradecir la Ley General de Vida Silvestre e ignorar el descontento expresado por muchos ciudadanos y habitantes de la región.

La gravedad de esta destrucción ecológica radica en que un manglar es uno de los ecosistemas más ricos y diversos que existen en el planeta. Los manglares son bosques pantanosos en los que el agua dulce de los ríos se mezcla con el agua salada del mar. El nombre de este pequeño universo proviene del árbol más abundante en la zona, llamado mangle. Este árbol es capaz de aprovechar los nutrimentos de la mezcla de los dos tipos de agua, es decir, resiste a altos niveles de salinidad, debido a que expulsa el exceso de sal a través de sus hojas. Los mangles cuentan con raíces aéreas y subterráneas que soportan inundaciones constantes y permiten la vida en la región pantanosa. Los manglares son barreras naturales de protección frente a huracanes, tsunamis y corrientes marinas, por lo que su destrucción altera violentamente no sólo la vida dentro del manglar, sino todo el ciclo ambiental de la región; son también filtros biológicos que mejoran la calidad del agua; producen oxígeno, eliminan carbono, y albergan una enorme diversidad de animales