En México ocurren 58% de las muertes de toda AL, gobierno dice que no hay conflicto armado alguno

El Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS por sus siglas en inglés), en su Estudio del Conflicto Armado 2017, ha colocado a México como el segundo país más violento del 2016, tan sólo debajo de Siria: en el país con una guerra civil abierta, han muerto 50 mil, mientras que en México, en ese mismo periodo, fallecieron 23 mil. México reúne, según este estudio, el 58% de todas las muertes violentas en América Latina. (Vía: Der Welle)

En varias notas te hemos comentado cómo el 2016 fue, para muchas entidades del país, un dèja vú del 2011, por mucho, uno de los años más sangrientos de la guerra de Felipe Calderón: estados relativamente “tranquilos” como Colima y Zacatecas registraron alzas en homicidios como nunca habían visto. 

Para IISS, lo impresionante del conflicto mexicano, además del número de muertes, es que éste es el único conflicto con ese número de muertes que no registra uso de maquinarias de guerra (como tanques, drones y aviones… fuera del helicóptero usado en Tepic por la Armada, claro), sino que fueron en su mayoría resultado de uso de armas “cortas” (desde pistolas hasta rifles de asalto), mientras que países con conflictos bélicos, como Afganistán, Somalia o Irak no llegan a las bajas de la “Guerra contra el narcotráfico”.

El grupo inglés de investigación, en entrevista con El Universal no dejaba de insistir en su sorpresa ante la forma como el gobierno federal sigue tratando este conflicto: la atomización de los cárteles y la utilización del ejército y las fuerzas armadas generan, según Antonio Sampaio, miembro de IISS, “un conflicto de elevada intensidad”, que en nada difiere del utilizado por Felipe Calderón. (Vía: El Universal)

Como tiende a ocurrir con los estudios internacionales que evidencian la situación del país, el gobierno federal no tardó en lanzar un comunicado en el que desmienten y buscan desacreditar el estudio a partir de, según ellos, “estimaciones metodológicas inciertas” y la “aplicación de términos jurídicos de manera equivocada”:

“El reporte señala de manera irresponsable la existencia de un ‘conflicto armado (no internacional)’ en México. Ello es incorrecto; la existencia de grupos criminales no es un criterio suficiente para hablar de un conflicto armado no internacional. Tampoco lo es el uso de las Fuerzas Armadas para mantener el orden al interior del país.” (Vía: gob.mx)

Básicamente, lo que Presidencia, la Secretaría de Gobernación y la de Relaciones Exteriores (por alguna razón) argumentan es que el desvergue que tenemos en el país, en el que 90% de los desplazados lo han hecho obligados por la violencia, los 30 mil desaparecidos no son un conflicto porque no cumple con el terminajo legal.

Si bien esta no ha sido la primera vez que el gobierno federal busca desmentir un estudio internacional recurriendo a la terminología: la ONU, OxFam, el CIDE y otros centros de investigación con años de experiencia, que han asesorado cambios profundos en otros países, se enfrentan a un gobierno que no sólo está cerrado ante la crítica, sino que abiertamente está en negación.

¿Será que ya nadie se acuerda que Felipe Calderón nombró a este conflicto la “Guerra contra el narco”?