¿Cómo es vivir sin agua ni electricidad a 50ºC?

Una ola de calor recorre el mundo: la ola del cambio climático… y de la estación más horrible para ser seres vivos endotérmicos: la canícula. Esta estación de sequías y temperaturas elevadas tiene a buena parte del mundo sudando o sufriendo incendios.

En México, las temperaturas récord se han registrado en los estados más al norte del país: Baja California, específicamente Mexicali, padece temperaturas a la sombra de 49.5º y una sensación térmica de 55º, ese dulce punto de cocción para unos huevos al motor. (Vía: El Universal)

Las recomendaciones de Protección Civil son siempre las mismas: mantenerse hidratados y en la sombra, procurar cuidar a los más pequeños y a los más grandes y vestir frescos (sí, aunque seas darks, quiérete tantito). Sin embargo, ¿cómo le hace buena parte de la población que no tiene lo más básico para soportar este clima: agua?

Mexicali, particularmente, tiene un conflicto por el agua desde 2017: la instalación de una cervecera propiedad de la empresa Constellation Brand levantó alarma entre los cachanillas. pues es una región con poco acceso al agua y una industria de ese tipo necesitaría mucha, pero de verdad mucha agua.

Desde entonces, se levantó un movimiento de resistencia civil, #MexicaliResiste, que ha luchado contra la cervecera y ha denunciado al gobernador Francisco Vega de Lamadrid, ‘Kiko’, como un político que no responde e ignora las demandas de sus gobernados.

La cervecera todavía no opera, a pesar de ello, desde que inició su construcción los problemas de agua se han hecho evidentes, como siempre, en la zonas populares de Mexicali: colonias que, de la noche a la mañana no tienen agua y se quedan así por semanas y cortes ‘programados’ sin explicación alguna son algunos de los problemas más que evidentes para los habitantes de la ciudad. (Vía: La Voz de la Frontera)

La canícula va a seguir por varias semanas más, el agua va a seguir faltando y será una crisis grave no sólo en Mexicali, sino en otras zonas del país, donde problemas de infraestructura se entrecruzan con desabasto de agua y el cambio climático que no le pregunta a nadie si cree o no en él, simplemente ocurre.