Mexicali en pie de lucha: entre todos, la defensa de los derechos de todos

Las noticias del estado de Baja California, por lo general, se reducen a la agenda violenta (las más de las veces) de Tijuana, su principal ciudad fronteriza; sin embargo, desde finales de 2016, cuando el gobierno del panista Francisco “Kiko” Vega Delamadrid anunció un plan de reformas para privatizar el abasto de agua y la “liberalización de las cuotas” de la misma, se empezó a gestar por todo el estado, pero principalmente en Mexicali, su capital, una organización de protesta social que tuvo su primer reto con la implementación del “gasolinazo” y las ola de protestas violentas que se desataron por todo el país.

En Mexicali, a diferencia de lo que estuvo pasando por todo el territorio nacional, los manifestantes lograron organizarse e invitar a, por lo menos, tres manifestaciones masivas, cada una con más asistentes, además de que han logrado tomar o cercar las instalaciones administrativas del gobierno del estado, de Pemex, carreteras federales y, ahora, el sitio de construcción de una planta de la compañía cervecera transnacional Constellation Brand. (Vía: Sin Embargo)

Mientras que, en diciembre de 2016, como te lo informábamos, el gobierno de Vega anunció que la infraestructura del estado no podía soportar las operaciones cotidianas y que, por lo mismo, se lanzaba una reforma de ley para que la inversión privada tomara posesión de ésta, el equipo del panista hizo un acuerdo con la compañía cervecera (que produce marcas como Corona y la familia Modelo) para apropiarse de alrededor de un tercio del agua del valle de Mexicali.

Los grupos de manifestantes se han organizado a través de las redes sociales, y ha sido también a través de éstas que se han mantenido al tanto de detenciones arbitrarias, uso excesivo de la fuerza y abuso de poder que han ejercido contra ellos la policía estatal. Tan solo la semana pasada, mientras realizaban una toma simbólica del palacio municipal de Mexicali, los cuerpos antimotines detuvieron a catorce manifestantes, que fueron golpeados y cuestionados por las autoridades, pero fueron liberados a las pocas horas gracias a la organización de la protesta. (Vía: Animal Político)

En la capital de Baja California no sólo se está marchando por un gasolinazo o por el incremento de las cuotas del predial, sino que se está empezando a gestar un movimiento de amplio espectro: se está relacionando el poder de las grandes transnacionales con la aparente “inutilidad” de las autoridades civiles, los cobros de impuestos y la nula mejoría de la calidad de vida… Sin duda, Mexicali, hoy, es un ejemplo de organización y de protesta horizontalizada de la que tenemos, todos, que aprender.