Orangutanes, las verdaderas víctimas de cultivo de aceite de palma

Se han prohibido las plantaciones de aceite de palma pero la demanda por el producto sigue creciendo y ello daña el hogar de estos Orangutanes
Orangutanes, las víctimas de la producción de aceite de palma. Imagen: The New York Times

En Indonesia, el aceite de palma y su obtención ha dañado los hogares de los Orangutanes Sumatra, una de las especies de simios más importantes del mundo.

El aceite de palma es un aceite de tipo vegetal que diversos productores venden a empresas como Nestlé, PepsiCo y Unilever. (Vía: Greenpeace)

La deforestación de los bosques y selvas tropicales de Megarka Jaya Raya en la provincia de Papúa, Indonesia han sido uno de los casos más devastadores, pues dichas tierras han sufrido incendios (2015) y la voracidad de los humanos por obtener el aceite de palma.

Indonesia y Malasia son los principales productores de aceite de palma, que es usada como biocombustible, aceite para cocinar, labiales e incluso el chocolate.

La producción masiva de dicho aceite costó el hábitat de los Orangutanes de Sumatra, a quienes los malayos describen como “gente del bosque” y que son la única especie de grandes simios que vive fuera de África.

Hope, es el nombre de una orangután, la nombraron así en un centro de rehabilitación. Los científicos han dicho que los orangutanes podrían ser la primer especie de simios en desaparecer.

Radiografía de las balas que lastimaron a Hope. Imagen: The New York Times

Ella fue herida con cuchilladas y 74 balas menores de caza, todo por un adolescente que quiso robarle a su bebé y por la población pobre de la entidad que quiere acabar con su hogar para obtener aceite de palma.

Desde 1999 a 2015, la población de orangutanes de la Isla Borneo y Bunga Tanjung se ha reducido.

De acuerdo con el Fondo Mundial para la Naturaleza, sólo quedan cien mil orangutanes en Borneo y en Sumatra, menos de catorce mil.

Los orangutanes mueren de maneras despiadadas en los incendios que los aldeanos provocan para obtener el aceite y luego convertir la tierra en zona de cultivo, aun cuando se supone que eso está prohibido.

Además, cuando su hogar se ve destruido, los orangutanes vagan entre la zona habitada por humanos buscando comida, merodean entre la basura o toman algunas frutas, lo que resulta en muerte.

“Se comen algo de fruta y los matan y no se hace nada al respecto. No existe la ley”, señala Ian Singleton, director del Programa de Conservación del Orangután de Sumatra.

El ataque del que fue víctima Hope es tan sólo uno entre miles; en estas tierras la vida de los orangutanes parece no valer. Los capturan en jaulas donde apenas se pueden mover, los maltratan, los venden por 70 dólares o unos miles más a circos o personas particulares que los quieren como mascotas exóticas.

Orangutanes son enjaulados y maltratados. Imagen: Especial

El alcalde de Bunga Tanjung, Sanita, asegura “sin el aceite de palma, no podemos sobrevivir”, cuando se le cuestiona el por qué de la crueldad y la deforestación brutal de las tierras de los orangutanes.

Para los aldeanos, Hope significaba una alimaña de gran tamaño; le dispararon varias ocasiones hasta que se fuera, pero ella no tenía otro lugar adonde ir.

En marzo pasado, un adolescente arrebató su bebé a Hope para venderlo, pero fue rescatado por la organización para el rescate de orangutanes.

Sedada y con su bebé en brazos otra vez, Hope fue llevada a un centro de rehabilitación en la ciudad de Medan para atender sus heridas, pero el dolor fue mucho más que el físico, pues su bebé murió en el camino.

Actualmente, Hope se reporta estable, pero sus cuidadores señalan que cuando ella escucha a otros orangutanes bebé huérfanos llorar, se enrosca en posición fetal y grita.

¿De verdad estos bellos seres no tienen sentimientos? ¿Sólo merecen ser vistos como un enemigo, un impedimento, un producto?

Orangutanes mueren en incendios por aquellos que buscan aceite de palma en sus tierras. Imagen: Twitter

Al parecer así lo piensan los aldeanos de Indonesia, como Aliong Sitepu, padre del adolescente que robó al bebé de Hope, pues considera “injusto que la vida de su hijo valga menos que la de un orangután”.

Por su parte, el alcalde de Bunga Tanjung, afirma: “no haríamos nada que dañara a los orangutanes, a pesar de que ellos nos molestan“, pero tampoco se ha podido ver que los protejan a capa y espada por encima de los intereses económicos que acaban con su vida.

¿En que punto de inconsciencia estamos como humanidad? ¿Por qué estamos acabando con el hogar que compartimos todos?, y que no veremos nunca más si seguimos como vamos…hiriendo nuestras propias entrañas.

Con información de: NYTimes y GreenPeace.