El director del Servicio de Inmigración y Ciudadanía (USCIS), Ken Cuccinelli, ofreció en una entrevista radial una versión bastante xenófoba del poema ‘El nuevo coloso’ de la Estatua de la Libertad que da la bienvenida a refugiados y migrantes.
Trump ataca a todos los migrantes… menos a su esposa y sus suegros
Dicho poema fue escrito por Emma Lazarus, una neoyorquina que era de descendencia judío-portuguesa. Ella escribió este texto para reunir fondos para construir el pedestal de la icónica estatua de la libertad.
“El nuevo coloso” fue escrito en 1883 y fue pensado inicialmente para ser un símbolo que celebraba la abolición de la esclavitud. Se dio en el tiempo en que Estados Unidos aprobó leyes como la de Exclusión de China. (Vía: Business Insider)

El poema, que dice “dame tus cansadas, pobres masas acurrucadas que anhelan respirar libremente” fue cambiado por Ken Cuccinelli por:
“dame a tus cansadas, pobres masas que pueden mantenerse en sus propios pies sin convertirse en una carga para la ayuda pública”.
La estatua de la libertad no sólo es uno de los emblemas de Nueva York, es también un símbolo de la tradición inmigrante del país pero desde que Donald Trump llegó a la presidencia de los Estados Unidos, la estatua se ha convertido en un tema que divide.

Algunos se creen ese cuento de supremacia blanca que ha hecho público el lado más racista (y medianamente oculto) de muchos estadounidenses y apoyan las políticas de migración de la administración trumpista. Incluso hay quienes han agredido a la comunidad migrante no sólo a golpes, sino con armas.
Y ese discurso racista que Trump ha alimentado en sus ciudadanos está principalmente enfocado en la migración latina, que es el sector demográfico con más crecimiento de ese país.

El poema que era símbolo de brazos abiertos a migrantes fue modificado por Cuccinelli como un símbolo sin retorno en el endurecimiento del camino aquellos que pidieron la residencia o ciudadanía a Estados Unidos.
Esta “libertad poética” del funcionario trumpiano va de la mano de medidas más extremas para frenar la migración, incluso la legal. Ahora será más difícil para los migrantes recibir ayuda pública por parte del gobierno americano. Enfatizó que sólo serán bienvenidos a su nación los migrantes que tengan sus propios recursos económicos y que puedan demostrar a las autoridades competentes que son autosuficientes.

Agregó que nadie tiene derecho a ‘convertirse’ en un estadounidense si no ha nacido siendo uno; puntualizó que ser un ciudadano de dicho país no es un derecho que se gane, es un ‘privilegio. Todo esto lo dijo en una entrevista que le hizo la Radio Nacional Pública (NPR).
Todo ello lo dijo sin dudar y sin acordarse de que en 2018, Nueva York registró un estimado de 3.1 millones de inmigrantes que dejan un derrama de 195 mil millones de dólares al año, con lo que contribuyen en 22% al PIB de Estados Unidos. (Vía: Crónica Jalisco)
Así es como Trump ha decidido resolver ‘un problema migratorio’, reforzar su discurso de ‘supremacia blanca’ y cerrar los brazos a quienes sólo buscan una oportunidad de mejorar su vida. Y no, no es sólo el cambio a un poema, es todo lo que eso implica y todo lo que ya ha cobrado: vidas, separaciones familiares y sueños.
