Leopoldo López y la miopía de Maduro: la historia del mártir de Venezuela

No se puede entender el movimiento de oposición al régimen bolivariano sin la figura de Leopoldo López, quien a raíz de su encarcelamiento tomó el papel simbólico del mártir, del preso político por excelencia y, por supuesto, de la víctima del autoritarismo de Nicolás Maduro.

Si bien, antes de su encarcelamiento, López jugaba un rol preponderante en la oposición, su imagen fue magnificada con su encarcelamiento, es decir, es una consecuencia no deseada de las acciones de Nicolás Maduro y  su gobierno, quienes no entendieron que no hay peor error en política que crear mártires para la oposición. Eso lo entendía bien Hugo Chávez, quien sabía la función que tenía la oposición en el equilibrio del ahora fallido proyecto bolivariano: Chávez se dedicó a aislar a López de la política pero sabía que ir demasiado lejos con sus críticos dentro y fuera del sistema político podría ser contraproducente.

Manifestación a favor de Leopoldo López por el aniversario de su encarcelamiento.

Pero todos conocemos las limitaciones de Nicolás Maduro, quien no calculó los daños colaterales que traería quitarse a Leopoldo López de encima: esa falta de cálculo ya se siente como el último paso de un régimen que no encuentra cómo lidiar no solo con la polarización social o el fracaso económico. Maduro encarceló  al símbolo de la inconformidad y, pocos meses después, las costuras de un gobierno inoperante y autoritario son más diáfanas que nunca. 

Leopoldo López: el incómodo

Pero ¿quién es Leopoldo López? este personaje viene de una familia acomodada, descendientes del libertador Simón Bolívar y del primer presidente de Venezuela, Cristóbal Mendoza. Estudió economía y una maestría en políticas públicas en la Universidad de Harvard y a finales de la década de los noventa laboró en la paraestatal Petróleos de Venezuela para luego dedicarse a la docencia del 2000 al 2001 como profesor de economía de la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas.

Juventud de Leopoldo López

López ingresó a la política en el año 2000, cuando fue electo alcalde de Chacao, entidad que se encuentra en el área metropolitana de Caracas. Ocupó dicho cargo de 2000 a 2004 y de 2004 a 2008. Fue en el golpe de estado contra Chávez en 2002 cuando López se volvió uno de los focos rojos del régimen, ya que fue señalado como uno de los impulsores de dicho golpe.

Después de ese golpe fallido, Leopoldo López se volvió abiertamente un enemigo del régimen bolivariano, sin embargo, fue hasta 2008 cuando Chávez arremetió contra él: no lo metió a la cárcel, pero sí le retiró sus derechos políticos ya que lo acusó de corrupción, tráfico de influencias y mal uso de recursos públicos durante su estadía en la paraestatal petrolera, así como durante su alcaldía en Chacao.

Leopoldo López en su etapa de alcalde

López interpeló esta sentencia y la llevó a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, la cual dio un fallo a su favor. La sentencia fue rechazada por el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela (institución controlada por el ejecutivo) y Leopoldo López fue definitivamente sacado de cualquier participación oficial dentro del sistema político.

Con todo y las restricciones, en 2012 Leopoldo López quiso ser precandidato a la presidencia de Venezuela, sin embargo optó por sumarse a la candidatura de Henrique Capriles, quien perdería esos comicios frente a Hugo Chávez.  En 2013 fue formalmente acusado de “tráfico de influencias”, así que volvió a dar su apoyo a Capriles en las elecciones celebradas después de la muerte de Chávez, proceso que ganó Nicolás Maduro por muy poco.

La miopía de Nicolás Maduro

Leopoldo López se volvió un objetivo primordial del gobierno de Nicolás Maduro, pero fue hasta las protestas del movimiento Voluntad Popular en febrero de 2014, que tuvieron un saldo de 3 muertos, que el gobierno decidió proceder contra López por los cargos por los que se le había investigado, además de que se le imputaron cargos por incitar a la violencia.

Días después de esos hechos, Leopoldo López se entregó a la policía y fue recluido en la prisión militar de Ramo Verde en Caracas. La forma en que se da este suceso en particular abre varias interrogantes respecto a la lectura que dio Leopoldo López a la coyuntura de su propia detención.

Leopoldo López se entrega a la Guardia Nacional Bolivariana en Febrero de 2014

Como sabemos la inhabilitación política que sufrió López de cierta forma lo relegó como imagen de la oposición oficial encabezada por Henrique Capriles, por tanto, parece ser que optó por mostrar su cara más radical. Esto quedó demostrado en las protestas de febrero de 2014 cuando intentó tomar la embajada de Cuba en Caracas. (Vía: BBC)

Esos actos se volvieron el pretexto perfecto para que Maduro decidiera encarcelarlo, ya que independientemente de los delitos cometidos, las verdaderas motivaciones del régimen eran políticas. Sin embargo, López al parecer también leyó esta coyuntura y optó por entregarse sabiendo que su defensa estaba perdida ¿sabía acaso que su encarcelamiento le devolvería ese rol protagónico en la oposición volviéndolo un mártir? (Vía: BBC)

Leopoldo López dirigiéndose a la multitud en su arresto en 2014

En septiembre del año siguiente, Leopoldo López fue condenado a 13 años de prisión por los delitos de asociación delictuosa, incendio, daños a propiedad e instigación pública. Dicha sentencia fue apelada por la Mesa de Unidad Democrática, que representa a las facciones de la oposición, pero el tribunal supremo ratificó la sentencia, a pesar de que un ministro aceptó que actuaron bajo presión del gobierno de Nicolás Maduro.

Leopoldo López: resistencia y producto

El daño ya estaba hecho, la imagen simbólica de Leopoldo López había crecido  a tal punto luego de su encarcelamiento que se convirtió en el espacio convergente de la sociedad venezolana inconforme. La cara del carismático líder se volvió una bandera y un producto de consumo, la representación de la resistencia que se masificaba.

Protestas en apoyo a Leopoldo López en julio de 2017

Esta absorción de lo político por parte de lo económico, en el caso de Leopoldo López se ve reflejado en cuestiones que van desde la venta de camisetas y libros en el mercado internacional, hasta la aparición de su imagen en los conteos “pop” de los líderes políticos más atractivos. (Vía: El País)

Camisetas con los mensajes y el rostro de Leopoldo López se venden en internet

Si bien el mercado puede llegar a trivializar lo político, también logra masificar y difundir cierto tipo de mensajes que se encuentran implícitos en la imagen de López, es decir, el mercado no desactiva completamente el caracter simbólico del producto. Así y luego de decenas de entrevistas en medios de todo el planeta, Leopoldo López se colocó como el principal opositor a Nicolás Maduro, muy por encima de Henrique Capriles.

El inicio y el fin

Después de dos años, el gobierno de Maduro apenas notó el descuido y otorgó el arraigo domiciliario a Leopoldo López; tuvieron que pasar 100 días de protestas constantes y 91 muertos que el gobierno de Maduro se diera cuenta de la función primordial que tiene la figura de López en la oposición. (Vía: El País)

Simpatizantes usan la imagen de Leopoldo López en protestas

Sin embargo, parece ser que esta decisión ya es irrelevante debido a que las protestas se encuentran centradas en el desastre económico que vive Venezuela; para darnos una idea, la inflación para este año será del 700%, el bolívar se devalúa constantemente, hay desabasto de productos básicos y el gobierno es inoperante financieramente hablando.

Leopoldo López con una camiseta que tiene el lema ‘El que se cansa pierde’

El conflicto político, el colapso económico y la polarización social perecen haber llegado a un punto sin retorno, es decir, es poco probable que se resuelva por vía democrática, ya que la revolución bolivariana llegó al punto en que su supervivencia depende de eliminar cualquier oposición, sí, en volverse abiertamente una dictadura. (Vía: El Universal)

Leopoldo López saluda a los simpatizantes desde su casa tras recibir la medida de arresto domiciliario.

En ese sentido, el sistema solo se equilibrará de dos formas, con la continuación de la revolución bolivariana como dictadura o con su colapso definitivo; ese último escenario parece ser el más probable. Para muchos, ese punto donde termina el camino de Maduro, es el mismo en donde empieza el de Leopoldo.

 

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