Este 27 de junio, el Tribunal Supremo de Estados Unidos derogó una ley que restringía el acceso al aborto en el estado de Texas. La sentencia, ganada por cinco votos contra tres, reafirma el respaldo de la máxima autoridad judicial estadounidense por los derechos de las mujeres a decidir sobre su cuerpo.

La antigua regulación de Texas, promovida en 2013, exigía severas –y quizá exageradas– condiciones a los médicos y clínicas que realizaban este procedimiento. Así lo expresó la juez Stephen Breyer:
“ninguna de estas restricciones ofrece beneficios médicos suficientes para justificar la carga que impone al acceso” (Vía El País)
De ahí que en estos dos últimos años, el número de centros médicos habilitados en todo el estado, se redujera de 40 a 10.

Si bien en Estados Unidos se legalizó el aborto en 1973, cada estado posee una legislación particular con más de 200 normativas específicas, relacionadas por ejemplo con los plazos gestacionales en los que una mujer puede abortar, los requisitos necesarios para la madre (como el que se necesite una ecografía con ultrasonido antes de abortar) o los requerimientos técnicos para cada clínica y médico. Tennessee y Utah son otros estados con una legislación similar a la texana.
Esta sentencia resulta histórica pues en más de dos décadas el gobierno estadounidense no se había pronunciado abiertamente respecto a este tema; el cual siempre ha generado discusión y causado discrepancia entre republicanos y demócratas.
El presidente Barack Obama, por su parte, celebró la sentencia:
The Supreme Court just struck down Texas' overly restrictive abortion laws—a win for women's reproductive rights. https://t.co/DMDwVnq6Vt
— Barack Obama (@BarackObama) June 27, 2016
Esta decisión se inscribe en un contexto electoral. Cabe señalar que uno de los temas centrales de la agenda de Hillary Clinton, quien es la primera mujer en buscar la presidencia de Estados Unidos en su historia, ha sido la defensa del derecho al aborto.
SCOTUS's decision is a victory for women in Texas and across America. Safe abortion should be a right—not just on paper, but in reality. -H
— Hillary Clinton (@HillaryClinton) June 27, 2016
Esto, en una clara contraposición a la postura de Donald Trump, quien en marzo pasado dijera que las mujeres que se deciden a abortan, deberían ser castigadas. Declaración de la que poco después, se retractó.
