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¿Qué son los famosos cacerolazos chilenos?

Los cacerolazos chilenos han funcionado como forma de protesta desde 1971
El cacerolazo es una forma de protesta social en Chile

Las manifestaciones que se desataron en Chile a partir del alza en el precio del metro han paralizado al país entero. Como respuesta al toque de queda instaurado por el presidente Sebastián Piñera, miles de chilenos han comenzado sus cacerolazos. ¿Qué es esto y por qué se utiliza en Chile?

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Los cacerolazos corresponden a golpear cacerolas con cucharas o demás utensilios con la intención de generar mucho ruido y demostrar así el descontento. Los cacerolazos pueden realizarse saliendo a las calles o directamente desde el hogar de los manifestantes. Como forma de protesta pacífica, van generalmente acompañados de claxonazos, sentadas, ocupaciones, fogatas, apagones y paros.

El inicio de los cacerolazos en Chile se puede rastrear al 2 de diciembre de 1971, cuando un grupo de mujeres caminó por el centro de Santiago golpeando ollas vacías. Este movimiento inició por el descontento social durante el gobierno de Allende que implicaba no tener dinero suficiente para cocinar. La marcha se llamó Marcha de las Cacerolas Vacías y posteriormente fue replicada a lo largo de todo el país. (Vía: Memoria Chilena)

El 11 de mayo de 1983 sucedió el primer paro protesta contra la dictadura. A poco más de diez años del gobierno de Pinochet, había grandes cantidades de desaparecidos, torturados, exiliados, perseguidos y asesinados. El llamado, iniciado por la Confederación de Trabajadores del Cobre, incluía faltar al trabajo, no ir a la escuela, no comprar, llegar tarde al trabajo o de mala gana, tocar bocinas y cacerolas. (Vía: Izquierda Diario)

En las noches tronaban las cacerolas y los claxons de los coches. El sonido se replicaba de casa en casa y duraba toda la noche hasta entrada la madrugada. Igualmente, resonaba en las casas “Y va a caer, y va a caer” para referir a la caída de la dictadura. La protesta dio inicio a una serie de movilizaciones nacionales que no terminarían hasta 1986.

En 2011 se retomó este tipo de protesta durante las manifestaciones de estudiantes. Éstas se basaban en la falta de financiamiento del gobierno y, debido a las represiones por parte del gobierno, se convocó a cacerolazos en todo el país. Miles de personas desempolvaron sus cacerolas abolladas para participar en la manifestación.

Respecto a las manifestaciones del 2019, Ana Tijoux, cantante chilena-francesa, establece “No soy 30 pesos son 30 años, la constitución y los perdonazos“. El cacerolazo en Chile refiere a una revuelta contra un gobierno insuficiente. Es una crítica a las represiones policiales, a la falta de financiamiento estatal y a la censura. La canción de Tijoux dice “Llegó la revuelta y el cacerolazo”. Y sí.