Fin de semana violento en Nuevo León: en una noche, ataque coordinado deja 15 muertos

Seis bares en Monterrey y su área conurbada fueron atacados de forma coordinada la noche del sábado 7, lo que dejó un total de 12 víctimas. Dos cuerpos más fueron encontrados en autos abandonados en una carretera en Cadereyta y otros hechos de violencia aislados dejaron otra víctima mortal y cuatro heridos.

La violencia no ha disminuido en Nuevo León. Este fin de semana registró uno de los más violentos del año con una cuenta de 15 muertos y 12 lesionados en una sola noche en un ataque que, aunque la Fiscalía del estado no lo llama así, pareciera un ataque coordinado.

Seis bares fueron atacados por comandos armados en cuestión de minutos entre uno y otro. Todo comenzó alrededor de las 10 de la noche, cuando los bares La Jarra II y El Ancla de Oro fueron atacados, dos personas resultaron heridas y una murió. (Vía: Aristegui Noticias)

Luego, con diferencia de cinco minutos entre uno y otro, atacaron otros cuatro fueron baleados: tan solo en el bar Rancho Viejo murieron seis personas y una empleada resultó herida. En el Bar Bohemio, y La Mitotera fueron asesinadas tres personas.

De acuerdo al secretario de Seguridad Pública, Bernardo González, los ataques pueden estar relacionados con las demandas ‘cobros de piso’ de la delincuencia organizada:

Con independencia de ello, la reflexión es seguir coordinando los esfuerzos con los distintos operativos que se han tenido. Quisiera recalcar que venimos del mejor mes, el mes de junio el mejor mes de año en homicidios e invito a todos los municipios a seguirse sumando al esfuerzo para volver a tener estos meses buenos, y no permitir este tipo de ataques vinculados con la delincuencia organizada”, agregó. “No es un hecho (los ataques en serie) que se va a permitir que siga sucediendo”. (Vía:Animal Político)

Fuera de unos cuantos operativos escandalosos pero poco efectivos, las dependencias locales y estatal de Seguridad Pública parecen ser rebasadas por la delincuencia organizada en un estado que, si bien había bajado sus niveles de violencia, siguen estando en rangos insostenibles.