¿Quieres odiar más a los mirreyes? Una fiesta suya mató a cientos de tortuguitas marinas

No es difícil odiar a toda la plétora de mirreyes que se mueven por destinos turísticos de México como si les pertenecieran; sin embargo, ahora tendrás una razón más para mentarles la madre: una fiesta suya mató a cientos de tortuguitas bebé en una zona protegida en Veracruz.

Una fiesta de mirreyes pasaría desapercibida: ¿qué otra cosa más inmamable puede haber que decenas de muchachos y muchachas subiendo fotos de playas prístinas, en ropas blancas prístinas con sonrisas prístinas? El problema fue cuando, además de subir esas fotos, subieron a redes, también, videos de tortugas lora (especie en peligro de extinción) que estaban apareciendo justo debajo de ellos. Sí, pusieron la lona y la pisa de baile justo encima de una zona de desove.

De acuerdo a la investigación del Huffington Post, apenas este sábado, una decena de mirreyes armaron la fiesta en la Isla Salmedina, parte del arrecife veracruzano, una zona vital para supervivencia de decenas de especies en peligro de extinción: desde peces y corales hasta tres o cuatro especies de tortugas marinas.

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Los asistentes a la fiesta simplemente hicieron las cosas peor al creer que ‘ayudaban’ a las tortuguitas que apenas se asomaban por entre la arena (a punta de los woofers que reventaron el cascarón de varias): las agarraron y las aventaron al mar, algo que todo mundo sabe que no se debe de hacer, pues las condena a la muerte.

La Fundación Chalchi, de acuerdo al reportaje del Huff, sigue evaluando los daños provocados por la fiesta del sábado pasado. Pero lo que más preocupa es que existen varias compañías que ofrecen organizar fiestas dentro de la zona natural protegida por el gobierno federal.

Según las empresas de eventos, ‘tienen permisos’ para organizarlos, no sabemos si esos permisos incluyen tener invitados ecocidas o poner la carpa junto encima de un nido de tortugas, pero bueno: ‘tienen permisos’. Los paquetes cuestan alrededor de 20 mil pesos (40 de los nuevos benitos, pues) y son tan fáciles de encontrar que nos preocupa saber cuántas fiestas más no han habido en la isla ‘protegida’.

Según el código penal de Veracruz, cada uno de los invitados a los que se les hizo fácil agarrar tortugas, huevos o poner su carpa encima del nido, tendría que enfrentar una pena de entre uno y nueve años de prisión y una multa económica para resarcir, de alguna forma de perdida, el daño ambiental. ¿Alguno de estos muchaches de prístina sonrisa le aplicarán un Duarte?

Con información de The Huffington Post

Por: Redacción PA.