¿Está en riesgo la investigación científica en México?

Hay tres posibilidades: tiene razón la actual administración de CONACyT o la próxima directora del consejo María Elena Álvarez-Buylla o ninguno de los dos. Sin embargo, hay un problema latente y concreto, la transición podría paralizar a la institución dedicada a producir y financiar la investigación científica de nuestro país, la razón: la magnitud de la “Cuarta Transformación” que buscaría suspender algunos contratos y convocatorias relacionadas al presupuesto de egresos del año entrante y de los venideros.

Futura directora del Conacyt solicitó al actual titular ‘suspender’ convocatorias y contratos para 2019

Recordemos que se filtró una carta de la próxima directora del CONACyT, María Elena Álvarez-Buylla, dirigida al actual director del Consejo, en donde le pide que suspenda toda convocatoria abierta de la institución “que pueda afectar y comprometer recursos presupuestales para ejercicios 2019 y subsecuentes”. En el documento, se mencionan las siguientes convocatorias:

CONACYT 1
Imagen: Especial

Aquí puedes ver otras convocatorias abiertas del CONACyT.

Posteriormente, en una carta en respuesta a la filtración de la carta original, Álvarez-Buylla, reiteró que sí buscó que se frenaran las convocatorias, pero que eso no implicaba que los programas desaparecieran. En la siguiente carta pueden ver los argumentos de la próxima directora de CONACyT.

Conacyt 2
Imagen: Especial

La querella entre la actual administración y la entrante no solo tiene que ver con cuestiones presupuestales, ya que detrás de la búsqueda de los recursos está la implementación del programa científico tecnológico de la nueva administración, que implicaría una reestructuración ideológico-política no solo de los objetivos, sino también de los programas del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, pasando de una ciencia integrada al sistema global a una de corte nacionalista, como se puede ver en el Plan de Reestructuración Estratégica del CONACyT para adecuarse al Plan Alternativo de Nación (2018-2024).

En ese sentido, la querella con la actual administración, en primer lugar hay que entenderla en el contexto de los recursos disponibles que tiene ese rubro en el presupuesto federal, ya que según datos de la Universidad Iberoamericana, en México se invierte apenas el 0.5% del PIB en ciencia y tecnología, lo cual es diametralmente distinto a países como Corea del Sur, Japón, Dinamarca, Finlandia o Suecia, quienes en promedio invierten el 3% del PIB en ese rubro.

tecnología
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En el caso del CONACyT, este 2018 el presupuesto federal les otorgó un presupuesto de 21 mil 137.9 millones de pesos, que representan el 78.5% del Ramo 38. Asimismo para becas de posgrado nacionales y en el extranjero, el gobierno federal otorgó 10 mil 100 millones de pesos, además de 710 millones de pesos para becas de posdoctorado; los beneficiarios de este programa de becas son poco más de 60 mil a nivel nacional e internacional. (Vía: SHCP)

Por otra parte, el Sistema Nacional de Investigadores (SNI) tuvo un presupuesto de 5 mil millones de pesos que benefició a 28 mil 700 científicos, tecnólogos y demás investigadores adscritos al programa. (Vía: SHCP)

Como podemos ver, suspender así sea temporalmente las convocatorias, tal y como propone la próxima directora del CONACyT, pone en riesgo la estabilidad institucional y financiera del Consejo y de todos sus miembros y beneficiarios.

Además implicaría una violación a la ley y a los derechos de terceros, específicamente los artículos 6, 7 y 49 de la Ley General de Responsabilidades Administrativas, así como el Estatuto Orgánico y Manual de Organización del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología; por esto, la actual administración de CONACyT, aseguró en un comunicado que no cancelarán ninguna convocatoria.

En ese sentido, la próxima administración tendrá que aplicar su programa con los recursos disponibles. De manera resumida, el programa del gobierno de AMLO, buscará darle al CONACyT un giro ideológico acorde a su plan de gobierno, ya que asumen que actualmente el Consejo se encuentra supeditado a los avances científicos a nivel global y al modelo neoliberal, por lo tanto, bajo primicias completamente ideológicas dicen cosas como que privilegiarán investigaciones de caracter cualitativo sobre lo cuantitativo; investigaciones que impulsen el desarrollo social, pero sin duda, lo que más llama la atención (y no en un sentido positivo) es que:

Toda innovación será puesta a la consideración de amplios y diversos sectores de la sociedad, sin supeditarse a intereses políticos o privados, ajenos a los del conocimiento“, dice el Plan de Reestructuración Estratégica del CONACyT para adecuarse al Plan Alternativo de Nación (2018-2024)

No cabe duda que el desarrollo de la ciencia y la tecnología es una palanca central para el desarrollo de cualquier país, sin embargo, el proyecto de López Obrador confunde la gimnasia con la magnesia, no solo porque confunde, de manera economicista, la diferencia entre ciencia y tecnología, es decir, el conocimiento científico no necesariamente tiene una aplicabilidad tecnológica o no necesariamente aporta directamente al desarrollo económico, político o social, piensen en la física teórica, por ejemplo; en cambio, la tecnología depende del desarrollo científico, aunque al mismo tiempo impulsa a este, piensen en el invento del microscopio electrónico, es tecnología en benefició del desarrollo científico.

Por otra parte, es un prejuicio completamente ideológico el hecho de pensar que la innovación tecnológica en el mercado es algo moralmente reprobable. Habría que señalar, que justo, las innovaciones en ese sector derivan en desarrollo económico y en competitividad; si tienen dudas sobre lo que puede hacer la innovación tecnológica por un país, pregúntenle a Corea del Sur por sus celulares y coches. Es decir, exhiben un prejuicio estatista ya que no todas las innovaciones pueden caer en lo público, es más, no todas son útiles en ese campo.

Conacyt AMLO
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Finalmente, una ciencia de caracter nacional y nacionalista deja de lado el contexto en el que se encuentra nuestro país y busca clausurar por principios políticos la comunicación y el intercambio de información con otros centros de investigación e innovación, públicos y privados, de otras partes del mundo. El desarrollo justo no está en la clausura sino en la apertura.

El problema del CONACyT no es hacia dónde se dirige su investigación en términos ideológicos sino cómo se financia: el presupuesto es insuficiente bajo cualquier perspectiva y cualquier medición. No invertimos ni el promedio de la OCDE ni lo que recomienda el FMI; vaya, no siquiera invertimos lo que prometió (y firmó ante notario) Peña Nieto durante su campaña, el 1% del PIB. Ahora mismo, la ciencia en México es un fracaso. Eso sí es motivo de alarma.

Pedro L. Arana

@pedro_l_arana

Por: Redacción PA.