Cientos de mujeres son violentadas por fuerzas armadas

La organización Amnistía Internacional (AI) publicó un informe (que puedes descargar aquí) que revela que cientos de mujeres son violentadas física y psicológicamente, e incluso abusadas sexualmente, tras ser arrestadas por miembros de las fuerzas armadas en México. De acuerdo con Amnistía, los torturadores lo hacen muchas veces para obtener confesiones y elevar así las cifras de combate a la delincuencia organizada.

El informe de AI, Sobrevivir a la muerte. Tortura de mujeres por policías y fuerzas armadas en México, analiza el testimonio de 100 reclusas en prisiones federales que denunciaron que en su proceso de arresto fueron torturadas por autoridades de la policía municipal, estatal, federal y por miembros del ejército y la marina.

De las 100 internas que participaron en el informe, todas admitieron haber sido víctimas de maltrato físico y psicológico, mientras que más de la mitad, admitió haber sido abusada sexualmente durante su detención. Una de las cifras más alarmantes es la incidencia de abusos sexuales en la Marina, donde 8 de cada 10 arrestos documentados son de mujeres que denunciaron haber sido violadas.

Un total de 66 mujeres denunciaron los abusos ante un juez, pero sólo se dio seguimiento a 22 casos aunque, según AI, nunca se presentaron cargos derivados de dichas investigaciones.

“La mayoría de las mujeres encarceladas que hablaron con Amnistía Internacional dijeron que habían sufrido tocamientos, manoseos y otros abusos sexuales así como palizas y descargas eléctricas durante el arresto y el interrogatorio. Prácticamente todas han sido acusadas de delincuencia organizada o de delitos relacionados con drogas” (Vía Amnistía Internacional)

Las mujeres más vulnerables provienen de entornos de ingresos bajos por lo que es muy común que no puedan tener acceso a una defensa. Se les tortura para confesar por un crimen que no cometieron y se les procesa lo más rápido posible.

Archivo: Amnistía Internacional

Según cifras de la CNDH, sólo en 2013 se presentaron más de 12 mil denuncias de abusos sexual y maltrato; casi 9 mil de estas víctimas eran hombres y 3 mil mujeres. El maltrato por parte de las fuerzas armadas es un delito que en la mayoría de los casos permanece impune.

El ejército notificó a AI que ningún soldado había sido suspendido por abuso sexual en los últimos seis años. Según Eika Guevara- Rosas, directora para las Américas de Amnistía Internacional, el que no se castigue este delito “transmite el peligroso mensaje de que violar a mujeres o utilizar otras formas de violencia para obtener confesiones es admisible y está permitido en la práctica” (Vía Amnistía Internacional).

Además, las mujeres entrevistadas en el informe reportan no haber recibido atención médica, y si la recibieron ésta era muy deficiente.

Por su parte, las autoridades se negaron a cooperar en la elaboración del informe; la Secretaría de Gobernación (SEGOB) le impidió a los representantes de Amnistía entrevistar a un gran número de custodias, además de impedir el paso a centros penitenciaros. El Ejército y la Marina se rehusaron a dar cualquier información. La respuesta de las autoridades ante este problema ha sido claramente insuficiente, a pesar de que haya entrado en vigor hace nueve meses un nuevo Mecanismo de Seguimiento de Casos de Tortura Sexual cometida contra las Mujeres adscrito a la Secretaría de Gobernación, no se ha registrado ningún cambio notable.

Entre las recomendaciones que Amnistía hace al Estado, sugiere retirar de inmediato a las fuerzas armadas de la realización de labores de seguridad pública, también pide que se reconozca públicamente que el problema de la tortura, en particular el número alarmante de casos de abusos sexuales contra mujeres, así como que se ponga en marcha una iniciativa para dar solución a la impunidad y a este tipo de violencia que hasta ahora permanece silenciada.