Distanciamiento social también está frenando contagios de gripe e influenza

El confinamiento por COVID-19 ha provocado que contagios por ciertas enfermedades infecciosas también se redujeran, lo que podría significar que miles de vidas se salvaron

Las campañas de distanciamiento social por la pandemia de Covid-19 alrededor del mundo no solo han ayudado a reducir la transmisión del coronavirus: también han ayudado a que los contagios de algunas enfermedades, como la gripe y la influenza, se reduzcan drásticamente en el hemisferio norte.

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Un artículo publicado en la revista Nature señala que las medidas sanitarias para evitar la transmisión del coronavirus también han ayudado a reducir los contagios por enfermedades que en estos meses suelen estar en su pico más alto: en el hemisferio norte, la temporada de gripe inicia en febrero y se prolonga hasta finales de mayo.

A principios de abril, los casos confirmados por laboratorio de influenza se redujeron a principios de abril, unas semanas después de que se declarara la pandemia de Covid-19. Se cree que esa disminución también tiene que ver con que, para respetar las medidas de distanciamiento social, las personas con gripe podrían haber evitado asistir a los hospitales, por lo que no son parte de las estadísticas.

Otras enfermedades infecciosas, como varicela y rubeola, también se redujeron este año. El investigador Pak-leung Ho de la Universidad de Hong Kong señala que, en el caso de la varicela, los contagios disminuyeron casi tres cuartos de los números esperados y en abril se reportaron solo 36 casos de rubeola alrededor del mundo. El cierre de las escuelas pudo haber tenido el mayor impacto”, dijo.

“Medidas de salud pública como las restricciones de movilidad, el distanciamiento social y el aumento en las medidas de higiene personal pudo haber tenido un efecto en disminuir la influenza y la transmisión de otros tipos de virus respiratorios”, dijo la Organización Mundial de la Salud (OMS) en una declaración a Nature.

A nivel global, alrededor de 290 mil a 650 mil personas mueren a causa de gripe estacional. Una temporada de gripe mucho más corta, como la que estamos viviendo ahora, significa que miles de vidas podrían haberse salvado. Sin embargo, el impacto total en la salud podría ser difícil de identificar comparado con las miles de muertes por Covid-19 en el mundo.