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‘Mujeres deben quitarse papel de víctima’: Secretaria de Mujeres de la CDMX

En una entrevista radiofónica, Gabriela Rodríguez Ramírez afirmó que las mujeres deben quitarse el papel de víctima
En una entrevista, Gabriela Rodríguez Ramírez dice que las mujeres deberían quitarse el papel de víctima

El lunes 26 de agosto, la secretaria de las Mujeres de la Ciudad de México, Gabriela Rodríguez Ramírez, realizó una entrevista radiofónica sobre la situación a la que se enfrentan las mujeres en la capital del país.

Durante la entrevista, Rodríguez aseguró que la crisis del país no se puede negar y que la CDMX no es excepción. Sin embargo, rescató que “afortunadamente no estamos en la peor situación del país“, pues hasta la fecha se han registrado 21 feminicidios, lo que coloca a la capital en el lugar número 22 de todas las entidades.

Respecto a lo que se ha instrumentado, comentó que uno de los principales errores ha sido la falta de difusión. Pero aseguró que se ha trabajado en el campo de la prevención, la atención y el acceso a la justicia; donde lo principal ha sido la colocación de mujeres abogadas en las 79 agencias del Ministerio Público. De este modo se busca que los ministerios sean “más amigables” para las mujeres porque actualmente son lugares “muy inhóspitos“.

Aseguró también, que todo el gabinete ha trabajado en importantes estrategias que la Jefa de Gobierno presentaría el miércoles. La estrategia más pensada es la capacitación de policías y el fortalecimiento de seguridad en medios de transporte (taxis, plataformas digitales, autobuses).

La secretaria de las Mujeres de la Ciudad de México comentó que ella ya ve algunos resultados, pues el feminicidio ha bajado 16% y existen menos casos que en 2018, lo que indica que “vamos por buen camino“.

Sobre la violación, Rodríguez aseguró que “está estancada” pues es “un tema muy complejo“. Ya que ésta sucede en todos los ámbitos sociales (familia, escuela, calle, centro laboral), se requeriría una transformación a la cultura institucional y a la propia familia. Por lo tanto, Rodríguez sostiene que se tendría que “volver a educar a los hombres, por lo menos a las nuevas generaciones“. (Vía: El Heraldo)

Respecto al cambio educativo, también comentó que habría que cambiar la forma de pensar de la mujer:

“Lo que estamos reflexionando muy fuerte en el tema educativo es que las mujeres nos quitemos el papel de víctimas y ser las mujeres que exigimos respeto. No somos víctimas, nosotras no vamos a permitir que se nos falte al respeto, que nos agredan, que nos golpeen, que nos abusen en el metro o en el coche, que nos secuestren”. 

Por lo tanto, el enfoque de Gabriela Rodríguez se dividiría en dos partes: el rol de la mujer (“fortalecerla, darle más seguridad e instrumentos para pararlos“) y la educación de niños y muchachos (“hacer un trabajo fuerte en las escuelas y medios masivos para dejar de naturalizar la violencia y el machismo“).

En el tema de la violencia, Rodríguez la ligó a los juegos electrónicos y los programas televisivos en los que “hay armas, espadas, muertos y heridos“, pues esto normaliza la violencia.

¿Por qué podrían ser controversiales algunas de sus declaraciones?

Rodríguez sostiene que la violación es un tema “muy complejo”. Sin embargo, la tipificación de ésta es clara en el Código Penal Federal artículo 265, donde se estipula que “comete el delito de la violación quien por medio de la violencia física o moral realice cópula con persona de cualquier sexo“.

Su complejidad, podría no referir a una falta de entendimiento, sino a la problemática moral que la violación implica cuando se da en tantos ámbitos sociales. ¿Cómo combatirla desde la raíz? Una de las formas básicas sería evitar la impunidad de la que se benefician muchos violadores, cobijados por instituciones familiares y laborales.

Ahora bien, Rodríguez propone que para evitar la violencia de la mujer, habría que educar al hombre. Esta declaración es problemática cuando se analiza sin contexto. Un artículo de Cecilia Winterfox para Feminist Current explica que las mujeres no “deben” educar a los hombres, ya que la carga de su educación debería caer sobre sí mismos. Según Winterfox, así como las mujeres logramos cuestionar nuestras actitudes y educarnos en el feminismo, los hombres también deberían de atravesar ese proceso, sin necesitar que las mujeres “lo lleven de la mano”.

Para Winterfox, es sorprendente que el cincuenta por ciento de la población tenga que “vender” la idea de que las mujeres merecen liberarse de la violencia estructural a la que se enfrentan.

Sin embargo, el comentario de Rodríguez adquiere mayor validez al entenderse desde una postura pública de educación. Ésta idealmente debería de incluir una educación sexual íntegra, tanto hombres como mujeres podían desprenderse de los estereotipos a los que se enfrentan y así se lograría cambiar la forma de pensar en la sociedad mexicana.

En este sentido, no habría que “eliminar los videojuegos violentos” como único intento de reducir la violencia mediática, sino posibilitar análisis a partir de una perspectiva de género, en la que los videojuegos no se vuelvan el “chivo expiatorio” de un problema de normalización mucho mayor.

Respecto al cambio en la forma de pensar de la mujer, es posible leer el pensamiento de Rodríguez como una revictimización. A partir de sostener que las mujeres cumplen con un rol de víctima está negando que la violencia es algo que se ejerce contra ellas. Ellas no eligen ser las víctimas. 

A su vez, asumir que las mujeres podrían “no permitir que se les falte al respeto, se les acose y se les secuestre” implica que las mujeres víctimas de estas acciones, ¿lo permiten? La violencia física a la que se enfrenta la mujer no se detiene “pidiéndolo bonito” o “mentalizándose” sino a partir de cambios estructurales y sociales.

¿Qué implica que la secretaria de Mujeres de la Ciudad de México revictimice a las víctimas de acoso y secuestro?  ¿Qué le queda a la mujer cuando el organismo que debería de apoyarla no lo hace?