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UNAM y Semarnat dan “luz verde” a Santa Lucía

El impacto ambiental que tendrá esta construcción requiere de mucho más que sólo inversión económica; Sedena será la encargada de mitigar las afectaciones a la zona
Autorizan construcción de Santa Lucía. Imagen: Especial

La Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) dio a conocer el Manifiesto de Impacto Ambiental (MIA) que daría su aval para iniciar la construcción del aeropuerto de Santa Lucía, esto, con la condición de que la Sedena tome medidas para mitigar los efectos al medio ambiente que pudiera causar el proyecto.

Este documento fue publicado en la Gaceta Ambiental de la Semarnat y en ella se estipuló que se tendrán 33 años para preparar el terreno, construcción y obras; tendrá vigencia de 50 años para su operación y el mantenimiento.

La Escuela Militar de Ingenieros y el Instituto de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) revelaron el MIA luego de tres meses de investigaciones y pruebas para determinar que es un “ambiente viable”.

Sin embargo, más allá de haber dado luz verde a este proyecto, se condicionó su construcción no sólo a la Sedena sino también a la Dirección General de Impacto y Riesgo Ambiental (DGIRA) para que cuide los daños que pudieran causar por el impacto ambiental en la zona:

“Deberá garantiza ante la DGIRA, al inicio de cualquier obra, la realización de las estrategias de control, mitigación y compensación ambiental establecidas para el proyecto, se lee en el documento.

En el documento oficial del dictamen previamente se describieron las posibles afectaciones que pudiera tener el construir este proyecto sin medidas preventivas, de mitigación o compensación.

Dictamen original del proyecto de construcción del AISL. Imagen: Especial

Entre las posibles afectaciones mencionan:

  • Incremento de ruido por el arribo y despegue de aeronaves
  • Generación de aguas residuales y residuos sólidos y de manejo especial que pueden poner en riesgo la calidad del suelo
  • Mayor consumo de agua (se estima que serán requeridos 8.7 litros por segundo sólo para la etapa de preparación y construcción)
  • Se reducirá la flora y la fauna silvestre
  • La avifauna se verá afectada por el estrés que pueda causarles el ruido de las aeronaves

Todas estos posibles escenarios ambientales y de construcción buscan evitarse o en su defecto, cambiarse para que puedan ser favorables para habitantes cercanos y los que harán uso del aeropuerto de Santa Lucía una vez terminado.

Autorizan construcción de Aeropuerto de Santa Lucia; NAIM queda en abandono. Imagen: Especial

En un escenario más ‘amable’ en el que se mitigue el impacto ambiental, el dictamen original de la Semarnat propuso:

  • Aplicar un Programa de mantenimiento de maquinaria y equipo
  • Mejorar la tecnología de las aeronaves y descubrir nuevos combustibles que sean menos contaminantes
  • Generar energía limpia con la que pueda operar el Aeropuerto Internacional de Sana Lucía (AISL)
  • Tomar en cuenta las nuevas normas de ruido para trabajar en el ruido de las aeronaves
  • Trasplantar 40% del arbolado que sea removido y tener un Programa de reforestación
  • Ejecutar un Programa de Conservación y Manejo de Fauna Silvestre de Monitoreo Anual de Aves para evitar percances en la operatividad de las aeronaves

Todos los puntos suenan como buenas propuestas de cuidado al medio ambiente, suelo, flora y fauna del lugar pero, ¿es eso de verdad mitigar el impacto ambiental?

Habría que preguntarse si los planes previamente establecidos en el dictamen original coincidirán con los del MIA dado a conocer recientemente.

Porque de no ser así, ¿sería el caso de Santa Lucía parecido al de Texcoco? Tal vez la Sedena tendrá mucho más que hacer que sólo ser el cuidador ambiental de este proyecto por treinta años.