‘Trump fue claro: no vienen. ¿Biden? No sabemos’: ¿Qué está pasando con la migración a EEUU?

Biden llegó al poder y al poco tiempo se desató una crisis migratoria en la frontera de México-Estados Unidos
Patrulla Fronteriza procesa a migrantes que recién ingresaron a Estados Unidos por el Río Bravo. | Foto: Esteban González/Plumas Atómicas

Cuando cae la noche en el Río Bravo toman su oportunidad. Un grupo de cerca de 40 migrantes centroamericanos finalmente llega a su destino: Estados Unidos. Primero le toca a una quincena. Se sube a la primera lancha inflable y, dirigidos por un coyote, atraviesan la frontera y llegan a las afueras del pequeño poblado texano de Roma.

El cruce del Río Bravo no toma más de dos minutos. Hay una corriente fuerte que arrastra unos metros la lancha, mas el guía encuentra un punto para descargar a los centroamericanos.

Sin embargo, a cinco minutos caminando por un sendero que se adentra a Roma, la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, o CBP, ya los espera. Una vez que son detenidos y procesados, podría tomarles meses e incluso años saber con certeza si se quedarán en el país o, como le ha pasado a tantos, simplemente serán deportados a México o su país de origen.

Biden y nuevas expectativas

Con la llegada de Joe Biden a la Sala Oval el pasado 20 de enero cambió radicalmente la retórica sobre la migración en Estados Unidos. Contrario a su antecesor, Donald Trump –quien abiertamente rechazaba la migración–, Biden se presentó con una actitud más “abierta”.

Sin embargo, las palabras del nuevo presidente fueron tomadas quizá con demasiado optimismo, pues la migración a su país se disparó. Solo durante febrero y marzo, la CBP detuvo a 273 mil migrantes en la frontera sur de Estados Unidos. Esta cifra representa un incremento del 284% respecto al mismo periodo del 2020.

Migrantes cruzando el Río Bravo. | Foto: Esteban González/Plumas Atómicas

“Lo que yo he visto es una disminución bajo el presidente Trump, pero bajo la invitación que el presidente Biden ha hecho en la no claridad de sus palabras, prácticamente ha animado a la gente a que venga a correr los riesgos que viene tomando desde que salen de sus países“, expresó Luis Silva, pastor de la iglesia cristiana de Roma, Texas, a Plumas Atómicas.

Silva es originario de Monterrey, Nuevo León, y desde la administración de Barack Obama ya es ciudadano de Roma, en el condado Starr, el más pobre de Texas. Además de atender a su congregación, casi todos los días Silva se va al Río Bravo para recibir a grupos de migrantes que llegan. Les brinda agua y orientación, para finalmente escoltarlos y asegurar que la Patrulla Fronteriza los reciba con bien.

Ahora lo que estamos mirando es un flujo muy grande, pero la Patrulla Fronteriza está haciendo solamente un trabajo más pequeño, porque solamente está tomando datos y está soltando a la gente“, explicó Silva.

Migrante es detenida por un agente de la Patrulla Fronteriza. | Foto: Esteban González/Plumas Atómicas

Una infraestructura rebasada

El pastor señaló que durante la administración de Trump se veían caravanas que viajaban desde el Triángulo Norte (Honduras, Guatemala y El Salvador) hacia Estados Unidos. Ese flujo fue quedando varado con políticas migratorias durante los cuatro años de gobierno de Trump en la frontera norte de México.

Luego que Biden asumiera la presidencia, su gobierno eliminó políticas migratorias como los Protocolos de Protección Migrante (MPP) o “Quédate en México”, la cual obligaba a los solicitantes de asilo a esperar en México a su juicio.

La Patrulla Fronteriza vigila el Río Bravo a la altura de Roma, Texas y Miguel Alemán, Tamaulipas. | Foto: Esteban González/Plumas Atómicas

Vamos a trabajar para deshacer la vergüenza moral y nacional de la administración previa“, declaró Biden a inicios de febrero.

Este tipo de palabras y una promesa de cero deportaciones durante sus primeros 100 días aparentemente fue lo que dio pie a que se desprendiera una ola histórica de migrantes a Estados Unidos desde Centroamérica. 

Ante un flujo de esta magnitud, la infraestructura migratoria se vio rápidamente rebasada. Para mediados de marzo, se reportó que el centro de detención de la Patrulla Fronteriza en Donna, Texas, a una hora de Roma, estaba a más del 700% de su capacidad.

Un mensaje confuso

A las pocas semanas de la nueva administración, Biden se encontró ante una crisis migratoria cuyas cifras recientes y denuncias de deportaciones únicamente agravaron.

El presidente Biden prometió que no iba a deportar a las personas, a los inmigrantes, y desgraciadamente sigue deportando a muchísimas personas“, señaló Érika Andiola, abogada migratoria de la organización Raíces, a Plumas Atómicas.

Solo durante sus primeros 29 días deportaron a 26 mil personas, según cifras del medio de verificación informativa Politifact.

Una mamá y su hijo caminan por un sendero desde el Río Bravo hacia Roma, Texas, donde los espera la CBP. | Foto: Esteban González/Plumas Atómicas

Que elimine lo que se llama el Título 42, una política que tienen aquí ahorita”, agregó Andiola. “Están deportando a adultos o a familias que están pidiendo asilo sin siquiera escucharlos“.

El Título 42 es una política que implementó Trump durante su gobierno. Esta norma ha sido aprovechada por el gobierno de Estados Unidos para negar el acceso al tránsito “no esencial” a Estados Unidos de cara a la pandemia del coronavirus.

Migrante espera para recibir prueba para COVID-19 antes de ser trasladado a un refugio. | Foto: Esteban González/Plumas Atómicas

Como lo señala Andiola, distintos medios en Estados Unidos, como el New York Times y The Intercept, también han documentado casos de migrantes que cruzan al país y las autoridades, así como llegan, los expulsan sin siquiera procesarlos.

Trump fue claro: no vienen. ¿Biden? No sabemos. Como puedes entrar y te dicen “sí”, como de repente te regresan con todo y familia“, remató el pastor Silva.

Del Triángulo Norte a Estados Unidos

Es ante este contexto de acciones y palabras contradictorias donde los migrantes están llegando a Estados Unidos.

Magdalí Lizeth es justo una migrante como los miles y miles que atraviesan el Río Bravo de manera irregular. Llegó cargando a su hija, Sheidi, en una lancha inflable, acompañada de casi una quincena de personas. Después de un mes de salir de Guatemala, estaba en la tierra del “Sueño americano”.

Voy en busca del papá de mi hija”, contó en entrevista a Plumas Atómicas, desde la orilla del Río Bravo.

Magdalí y su hija tras llegar a Estados Unidos. | Foto: Esteban González/Plumas Atómicas

La meta de Magdalí y su niña es Boston. Ahí esperan poder comenzar una nueva vida, lejos de la pobreza y la inseguridad en Guatemala, donde Sheidi no corra riesgos.

A mi nena me la querían quitar, entonces, yo por eso salí de Guatemala”, explicó. “Yo ya no quiero regresar allá”.

De acuerdo con el Banco Mundial, Guatemala es la quinta economía más pobre de Latinoamérica y el Caribe. Además, solo en 2020, registró 15 asesinatos por cada 100 mil habitantes. Aunque esta cifra fue una reducción respecto al 2019, medios locales reportan que este año la violencia ha seguido creciendo.

Migrantes esperan procesamiento de la Patrulla Fronteriza junto al Río Bravo. | Foto: Esteban González/Plumas Atómicas

Como en Guatemala, con la inestabilidad económica y la violencia, existe un panorama similar en las otras naciones del Triángulo Norte: Honduras y El Salvador. En toda la región, estima el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur), hay 800 mil desplazados, de los cuales 500 mil han salido de sus países para buscar refugio.

Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), las amenazas de muerte, el reclutamiento de pandillas y la extorsión siguen siendo un motor del desplazamiento interno y la emigración de los países en el Triángulo Norte. De hecho, en El Salvador y Honduras, la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes es de 19.7 y 37.6, respectivamente.

A esta situación se sumaron los golpes económicos por la pandemia, la cual disparó la pobreza, y dos huracanes –Eta y Iota en noviembre de 2020. Éstos dos dejaron 600 mil damnificados.

Migrantes en el centro de detención de Donna, Texas. | Foto: CBP

La recepción

Primero llegan a Estados Unidos. Ahí, la Patrulla Fronteriza aprehende a los indocumentados y los lleva a un centro de detención, donde se define su situación. Los que tienen suerte y sus documentos en orden finalmente pasan a refugios como los de la organización Catholic Charities of the Rio Grande Valley, en el centro de McAllen.

Miriam y Mauricio son dos migrantes de Honduras que perdieron todo durante los huracanes. Hasta finales de marzo esperaban a que llegara su patrocinador, es decir, quien avale ante las autoridades que atenderán a sus audiencias para definir su situación migratoria.

Miriam y Mauricio con sus dos hijos afuera de un refugio migratorio en McAllen, Texas. | Foto: Esteban González/Plumas Atómicas

Cuatro veces nos han entrevistado para mandar los papeles y no traen nada. Ya nos estamos cansando. Pues los niños aquí no tienen nada“, dijo Mauricio a Plumas Atómicas, afuera del refugio migratorio.

La pareja, acompañada de su hija e hijo, buscan como destino Georgia, Atlanta, donde la ex pareja de Mauricio los puede recibir.

Atlanta, Boston, Los Ángeles, Chicago… Los migrantes que tengan éxito en su travesía, no solo en un viaje por México –donde llegan a ser víctimas del crimen organizado– sino en su cruce a Estados Unidos, y la suerte de avanzar a las cortes están ahora ante lo que sea que Biden defina sobre las políticas migratorias del país, lo cual todavía está por verse. Al final, apenas se están cumpliendo los primeros 100 días de su gobierno.

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