Sin mi activismo, sería como cualquier madre: Sofía, trabajadora sexual

Sofía comienza a trabajar a las 10 de la mañana y suele regresar a casa hasta la madrugada del día siguiente. Es una rutina larga, durante la cual no puede ver a su hija de 4 años, Deus, sin embargo, el oficio de trabajadora sexual le permite trabajar tres días a la semana para dedicar el resto a la crianza de su pequeña.

“Aún con lo del trabajo sexual (…), lo que me quita la normalidad es el activismo político que hago, porque voy a trabajar, como cualquier persona y utilizo uniforme de trabajo, como cualquier persona”, dijo Sofía en entrevista a Plumas Atómicas.

Sofía tiene 24 años y se dedica a la prostitución, como otras 70 mil personas en la Ciudad de México, de acuerdo a cifras de la organización civil Brigada Callejera. Ella ejercía como trabajadora sexual por convicción desde antes de que Deus naciera, pero suspendió su oficio durante algún tiempo, cuando vivía con el papá de su hija.

En esos tiempos, ella se dedicó a ser payasita de fiestas y entre los dos se pagaban las cuentas. Cuando ella se embarazó, relató, su novio comenzó a drogarse con frecuencia, su ausencia comenzó a notarse y un día dejó la vida de Sofía para irse con un amigo.

Ella decidió regresar al trabajo sexual y actualmente vive con su hermana y su madre, quienes la apoyan con la crianza de la niña. Además, su actual novio le ofrece ayuda para cuidarla cuando le sale alguna cita imprevista.

Si no fuera por mi activismo, sería como cualquier madre: trabajadora sexual
Aunque no hay cifras oficiales, una ONG estima que en CDMX hay 70 mil personas dedicadas al trabajo sexual.

Deus lee mucho, dice Sofía. Le gusta esa actividad, así como ver las caricaturas con ella. La pequeña apenas va a comenzar con la escuela, pues antes se le enseñaba en casa debido a la falta de confianza en las instituciones por parte de su madre.

Sofía apuntó que gente que ella conoce la cuestiona y le reprocha que se dedique a la prostitución al mismo tiempo que es madre. Le dicen que debe de ocultárselo a la niña porque podría ser víctima de discriminación en la escuela y se enfrentaría a una serie de problemas por ser, literalmente, “una hija de puta”.

“Y no está mal serlo, pero, pues, está mal visto ante las personas. Entonces, sí he empezado a recibir ataques de: ‘cómo es posible que le enseñes eso a tu hija’ o ‘tú quieres que tu hija sea eso de grande’. Al final de cuentas, yo hago esto porque quiero y si ella decide ser esto o ser doctora o ser policía, pues va a ser su problema”, declaró.

La joven, quien se asume a sí misma como feminista radical, cree en que se debe de decir la verdad ante todo y no le oculta su profesión a su hija. 

“Una de las herramientas para crear un ser humano fuerte y sensible es decirle la verdad frente a todo. Cuando tú le dices la verdad a una persona, la persona decide seguir o abandonar el camino”.

Esa es una ley presente en su relación con Deus, quien no tiene un concepto negativo sobre el trabajo sexual o la palabra “puta”. Cuando su hija le pregunta a dónde va, ella le explica que se va a trabajar como prostituta.

Manifestación de AMETS por la muerte de otras trabajadoras sexuales.

¿Cómo entendió la niña a lo que se dedica su madre? Sofía le explicó que justamente su trabajo consiste en una interacción similar a la que tiene con su novio: el servicio que ofrece es hacer sentir a las personas un cariño.

“Lo que estoy vendiendo es cariño, es amor, es atención. (…) Hacerle sentir a las personas un cariño, que realmente es nuestro trabajo. (…) Es dar un servicio de atención, escuchar a las personas e involucra sexo, puede ser, pero es parte del proceso del cariño que la gente viene buscando con nosotras”.

Ser madre y ser trabajadora sexual no es fácil, confiesa Sofía, quien agregó que el 80% de las mujeres que se dedican a lo mismo son madres. Hay inestabilidad y hay violencia, es abrumador, dice. Para un hombre, ahonda, es complicado tolerar que su pareja esté con otras personas, pues suelen considerarlas como una posesión.

Ver: ‘Es muy fácil decir que como era puta, la mató un cliente’: trabajadoras sexuales

Sofía pertenece a la Alianza Mexicana de Trabajadores Sexuales (AMETS), la cual, además de tejer redes de protección para personas en el oficio, hacen talleres e incluso se han manifestado por las muertes de otras compañeras. Ahí, esta mujer, la única madre de la organización, ha encontrado solidaridad de sus compañeras, quienes tratan de adaptar las actividades para que Deus se sienta cómoda y tranquila.

Sin embargo, Sofía sabe que cuenta con el apoyo de su familia, es feliz con su trabajo, pero, sobre todo, es feliz con su hija. Y como cualquier madre, enfatiza, le hace de comer, le lava la ropa, le enseña y hasta se echa con ella a ver la televisión.

Por: Redacción PA.