ALDF elimina la ‘violencia política de género’ de la Constitución de CDMX

La Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), ha retirado de la Constitución Política de la CDMX el término “violencia política de género” de la causales para la nulidad de una elección a través de una “nota aclaratoria”.

La “violencia política de género” se refiere a cualquier medida implícita o explícita a través de la cual se reproduzcan desigualdades que género que impidan a las mujeres llegar a puestos de elección popular o que sean impedidas de ejercerlos por algo referente a su género. (Vía: Parlamento de las Américas)

En noviembre del 2015, la Cámara de Diputados logró aprobar una reforma constitucional que ponía en práctica una serie de medidas para enfrentar el problema y, sorpresivamente, fue un esfuerzo que sobrepasó fronteras de partido: legisladoras del PRI, Morena, PRD, MC y hasta el PAN promovieron entre sus partidos un acta que, seguramente, frenaría los problemas que muchas de ellas experimentaron en carne propia: como, por ejemplo, que para cumplir con las cuotas de género en las listas de candidatos sean nominadas mujeres con suplentes hombres que, ni bien concluido el primer día de sesiones, anuncian su renuncia para que sus suplentes tomen la curul… (Vía: Proceso)

La flamante nueva constitución de la CDMX, que prometía hasta las garantías que no sabíamos que existían, está siendo “remodelada” con cada semana que pasa: esta vez, le tocó el turno, justamente, al término “violencia política de género” de la Ley Electoral de la CDMX: a través de una “nota aclaratoria”, sin discusión ni el proceso constitucionalista necesario, se eliminó una causal que, en caso de ser demostrada, podía anular elecciones y procesos legislativos.

La diputada capitalina priísta, Dunia Ludlow calificó la acción de la Mesa Directiva de la ALDF como un ataque no sólo a una reforma básica para garantizar la equidad de género en la clase política, sino como un ataque a la misma constitución que el gobierno perredista de la capital impulsó aún a costa de sus imagen pública.  (Vía: Excélsior)

¿En qué universo paralelo estamos que le damos la razón a una priísta?