Un día en la cocina del Zoológico de Chapultepec

La producción alimenticia del Zoológico de Chapultepec sigue las más estrictas restricciones
Alimentamos a las jirafas del Zoológico de Chapultepec

Ante los reportajes con datos parciales de Publimetro, visitamos el Zoológico de Chapultepec para conocer más sobre la dieta de los animales y comprobar si realmente viven con $11.6 al día.

Aunque las dietistas y encargados no manejan el precio diario de los alimentos (aunque se estima, por ejemplo, que Eli la elefanta puede consumir $900 diarios), la cantidad y calidad de la comida excede, por mucho, los supuestos recortes que presentaba Publimetro.

El Zoológico de Chapultepec asegura una diversidad de productos alimenticios para todas las diferentes especies, de hecho, se preparan dietas totalmente individualizadas dependiendo del ejemplar, la edad, la actividad y las preferencias individuales.

No todos los animales consumen el mismo alimento diario, sino que varía de lunes a viernes, además de que pueden tener más de una ración al día. Aunque también se hacen dietas grupales, en donde se reporta el requerimiento nutricional de la especie.

Biológos del Zoológico de Chapultepec. (Imagen: Plumas Atómicas)

A su vez, el zoológico maneja alimentos frescos y concentrados. Los frescos se reciben tres días a la semana, el flujo es tan rápido que casi no existe vida de anaquel; aunque existe la posibilidad de manejar la propia descongelación de la carne (para esto cuentan con tres tipos de cámaras para almacenaje de congelados: una para carnes, una para frutas y una para pescados).

La preparación de alimentos comienza a las 7 de la mañana. Para las 10:30 salen todas las dietas y posteriormente se hacen las raciones de alimentos concentrados, así como la cocción de alimentos. Además de la preparación de dietas, la cocina debe de ser limpiada constantemente para evitar la infección del producto.

El almacén tiene ocho trabajadores que se alternan día a día y dos responsables: Mario Maldonado y David Ortega. Por cada área del zoológico hay dos responsables, ya que Chapultepec tiene el doble de gente que San Juan de Aragón y, a su vez, el cuádruple que Los Coyotes.

A la comida también se le agrega un suplemento alimenticio mineral llamado Fervinac. Éste incluye zinc y selenio, los minerales más importantes para los animales sometidos al estrés constante de las visitas. Este suplemento es verde y, mucha gente lo confunde con comida echada a perder.

Fervinac: uplemento alimenticio color verde. (Imagen: Plumas Atómicas)

Regularmente pruebo todo lo que le mando a mis animales“, dice la bióloga encargada, mientras nos deja probar croquetas para los canguro.

Los procedimientos del almacén se establecen a partir de las normas de consumo humano. La calidad y el cuidado de los alimentos asemeja a cualquier restaurante de cinco estrellas.

Nada de lo que reciben se tira, lo primero que entra es lo primero que se consume. Existen sierras para cortar la carne aun congelada y evitar que se gaste alguna parte. Las cáscaras, en lugar de tirarlas, se utilizan como fuente de fibra para los herbívoros. Lo único que llega a la basura son las raíces (porque en general pueden contener tierra) y las etiquetas de la fruta.

Las croquetas y distintos alimentos concentrados son lo que más se consume. Una tonelada se consume en menos de quince días. Para evitar vaciar diez costales al día, se colocan en tolvas especiales.

Tolvas de alimento. (Imagen: Plumas Atómicas)

Un problema al que se tienen que enfrentar los zoológicos son las restricciones de aduana, pues generalmente si un alimento cambia en su formulación, queda detenido. Por lo tanto, constantemente se mezclan productos nacionales e internacionales para acostumbrar al animal por si alguno de estos llegara a faltar.

Hay algunas croquetas que la gente confunde con heces, debido a su color y tamaño. Sin embargo, la forma es especial para que los primates puedan manipular la comida y tomarla entre sus dedos.

Croquetas para primates (que algunas personas confunden con heces). (Imagen: Plumas Atómicas)

Todos los albergues tienen agua disponible por conexión directa, ya sea en bebederos o en espejos de agua.

Los cargamentos de alimento concentrado llegan aproximadamente cada veinte días y aumenta la frecuencia durante festividades y cambios de administración. De esta manera se asegura que siempre haya comida suficiente. Varios animales dependen casi exclusivamente del concentrado, las siete jirafas, por ejemplo, consumen 28 kilos diarios de concentrado. Los cebras comen cuatro kilos de concentrado además de forraje.

A su vez, el zoológico cuenta con una capacidad de almacenaje de 15 días para la compra de forraje seco, además del alimento concentrado y las tres cámaras de descongelamiento.

Por su parte, las dos pandas (que son los únicos pandas en el mundo viviendo fuera de China de manera gratuita), tienen su propia cocineta. Su consumo de bambú es completamente aleatorio y selectivo. De este modo, las pandas mantienen sus comportamientos alimenticios naturales de alta selectividad. El bambú dura almacenado tres días; una parte se adquiere por un proveedor externo y otra parte se consigue del bambú que cultiva el zoológico. Además, se les “cocinan” pasteles a las pandas, que se hacen de arroz cocido y croquetas.

Cocina especial para pandas. (Imagen: Plumas Atómicas)

Los cuidadores, además, llaman a cada animal por su nombre y conocen cada uno de sus gustos alimenticios. Los animales del Zoológico de Chapultepec no sólo están muy bien alimentados, sino hasta consentidos. El zoológico realiza una importante labor de conservación y reinserción de animales, además de actividades de educación social y concientización.