Todo lo que está mal con PETA

PETA ha encabezado un movimiento que desde hace muchos años ha buscado el bienestar animal a través de campañas publicitarias. ¿Sus fines son nobles? Por supuesto, pero sus medios no lo son tanto; y sus resultados son más que debatibles. Todos esos videos que te hacen sentir un monstruo por comer tocino o hamburguesas encierran todo un problema que esta organización no sabe o decide ignorar. A la par de condenar industrias y profesiones enteras, también afecta el bienestar de todos esos que quiere salvar.

Recientemente, en China, dos macacos idénticos nacieron gracias a un proceso de clonación que fue todo un logro para el Instituto de Neurociencias de Shangai. Estos dos fueron concebidos gracias a la misma técnica que hizo que la oveja Dolly inciara todo un debate y un nuevo campo de estudio en las ciencias biológicas. (Vía: BBC)

Foto: Instituto de Neurociencias de Shangai

Aunque la clonación fue celebrada por la comunidad científica, fue calificada como un “espectáculo de terror” y una “frankenciencia”, pidiendo que se pare el desarrollo de las ciencias biológicas para la clonación y por supuesto; eso no puede venir de nadie más que PETA.

A través de un comunicado oficial, la organización destacó lo siguiente:

[Si este proceso] involucra ratones, ovejas, perros o monos, clonarlos es una forma de Frankensciencia [sic] que solo sirve para incrementar el sifrimiento animal. (…) Estos animales son muchas veces más grandes de lo normal, lo que involucra un parto más doloroso. Clonar primates no resolverá problemas médicos humanos, pero sí llevará a la miseria a animales sensibles e inteligentes. (Vía: PETA)

Estamos de acuerdo en que no necesariamente la clonación arreglará todos nuestros problemas (y a juzgar por muchas películas, más bien creará muchos), pero estamos rotundamente en contra de esas declaraciones y, sobre todo, su postura frente a la zootecnia.

PETA, el anti-héroe que destruye lo que quiere salvar

Como lo indica su nombre, PETA busca un trato ético para los animales a través del esfuerzo social para cambiar las industrias en las que las especies animales tienen presencia. Su forma de actuar va desde los laboratorios veterinarios hasta la industria cárnica, con denuncias que se centran en el manejo de los ejemplares, pero también en ‘consecuencias’ y pruebas pseudocientíficas de lo que ocasiona consumir carne o productos de origen animal, como asegurar que comer pollo en el embarazo provoca que los bebés tengan el pene pequeño.

Si toda organización siguiera sus fines al pie de la letra estaríamos viviendo en el mundo de Tomás Moro, pero vivimos en el de PETA. Sus acciones, además de conformar un discurso de rechazo puro y duro contra todo aquello que sale de su agenda, buscan el desprestigio de la ciencia veterinaria y opacan el trabajo de los profesionales que han dedicado sus vidas y no sus Facebook a buscar el bienestar animal.

No se trata de un simple prejuicio, o un intento anti animalista para desacreditar el movimiento en pro de la vida digna; existen pruebas concretas de cómo PETA y diferentes asociaciones ambientalistas han dañado la labor de los médicos veterinarios zootecnistas en su formación profesional y se han dedicado, también, a satanizar a los trabajadores de la ganadería, avicultura y todas las industrias de carne y manejo animal.

“En la Facultad de Veterinaria de la UNAM el aprendizaje se ha visto mermado gracias a PETA”.

Una alumna (de quien nos reservamos el derecho de publicar su nombre) de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM e integrante del departamento de anatomía de la misma institución, explicó que, al interior de la facultad, existen repercusiones ‘invisibles’ gracias a PETA y otras organizaciones, que han presionado a la Facultad para retirar las prácticas con animales vivos, así como el estudio de cádaveres.

En 2015 la asociación Mundo Patitas logró que el departamento de cirugía fuera negado de ejemplares de razas pequeñas (perros y gatos) para prácticas, pues después de generar un rumor de que la Facultad iba a matar a unos perros que fueron fotografiados al interior, se negaron a esto y ahora usan solamente conejos ante el temor de los profesores a ser denunciados por los alumnos ante cualquier organizacion animalista.

“Justamente los frankcientíficos que atacan han conseguido mejorar las condiciones de los animales”

Mientras PETA quiere combatir el abuso animal, parece que esto es una excusa para provocar daños psicológicos en niños, forzándolos a ver el asesinato de una gallina enfrente de ellos. Esto, con la intención de mostrarles que comer pollo es asesinar, ignorando los procesos que se siguen y que se defienden desde la MVZ para la industria cárnica.

Lo que no se dice en ningún video de PETA es justamente eso, y tampoco las iniciativa que tanto productores, criadores y MVZ emprenden para garantizar el bienestar animal, que era una materia sin importancia años atrás.

“No disfrutamos matando animales ni tampoco lo hacemos. Aprender con cadáveres es necesario para ser un mejor profesionista; usar peluches o computadoras no es igual. ¿Cómo quieren que aprendar algo que leíste en un libro si no lo ves o lo sientes?”.

La clonación, para retomar la reciente queja de PETA, es una herramienta que es usada para el mejoramiento de procesos médicos, que pueden ayudar al bienestar de muchos animales y para la ciencia médica humana. Sí, existen riesgos y muchas fallas, pero de eso se trata, esencialmente, la ciencia. Enjuiciar algo por su posibilidad de fracaso, prohibiendo en vez de buscar regular, es un discurso intolerante, que es manejado como una lucha en pro de algo, cuando realmente está haciendo lo contrario.

Sí, han logrado visibilizar la crueldad de algunos mataderos de la industria cárnica, pero así mismo existen procesos legales y protocolos para garantizar el bienestar animal durante todo el proceso que involucra la alimentación, porque justamente estos frankencientíficos han puesto en evidencia la necesidad de tener animales felices para que la producción y la calidad de los producido sea mayor.