Tarín García y el fuero: ¿nos arriesgamos a eliminarlo?

Con la muerte del diputado chihuahuense Carlos Hermosillo, su suplente, Antonio Tarín García, debía de haber tomado su curul, pero había un problema: Tarín García, desde el 28 de marzo, era buscado por las autoridades de su estado.

A comienzos de semana, como te lo informábamos, el actual gobernador de Chihuahua, el panista Javier Corral, lanzó una orden de aprehensión contra César Duarte Jáquez y varios miembros de su gobierno, acusados de malversación de fondos y desfalco. Entre esos “otros funcionarios” se encuentra el que iba a ser diputado federal, Antonio Tarín García, quien, durante el gobierno de Duarte, fungía como Director de Adquisiciones del exgobernador. (Vía: Animal Político)

 

El resto, al mismo tiempo es una historia “de siempre” dentro de San Lázaro y una comedia de errores (como siempre en San Lázaro): el grupo parlamentario del PAN decidió sabotear la sesión para impedir la toma de protesta del priísta -lo que le hubiera dado, en automático, fuero legislativo-, tras su pifia, estuvo vagando por los pasillos del Congreso, caminando de un lado a otro, subiendo y bajando elevadores y entrando a las pocas oficinas a las que le permitían el paso. Finalmente, 28 horas después y con el amparo en mano, pudo salir del Congreso de la Unión sin ser detenido -pero sin fuero. (Vía: La Jornada)

Tarín García no ha sido el único diputado que se ha amparado en el fuero constitucional para escapar un proceso judicial: unos han entrado en cajuelas, otros se han disfrazado y todos han rendido protesta en cuartos oscuros y armarios de limpieza de la Cámara con la intención de retrasar sus procesos, para apostarle al olvido y a que “caduque” el delito por el que están siendo acusados.

La historia de este colaborador de Duarte hace que regrese un tema que, inevitablemente y casi como reloj, nunca deja de estar presente: el fuero, su “mal uso” y la constante proposición de eliminarlo.

Desde el proceso de desafuero de Andrés Manuel López Obrador, o los intentos de juzgar por crímenes de lesa humanidad a Felipe Calderón, el “michoacanazo” y otros tantos (pero tantos) otros casos, se argumenta que el fuero es un elemento que no debería existir, que sólo alimenta su abuso frente a una clase política que, más que reconocer sus derechos, abusa de sus privilegios.

En la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en el artículo 111 se establece que:

Para proceder penalmente contra los diputados y senadores al Congreso de la Unión, los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, los magistrados de la Sala Superior del Tribunal Electoral, los consejeros de la Judicatura Federal, los secretarios de Despacho, el Fiscal General de la República, así como el consejero Presidente y los consejeros electorales del Consejo General del Instituto Nacional Electoral, por la comisión de delitos durante el tiempo de su encargo, la Cámara de Diputados declarará por mayoría absoluta de sus miembros presentes en sesión, si ha o no lugar a proceder contra el inculpado. (Vía: Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos)

 

El fuero es una protección legal que le permite a los funcionarios hacer por lo que fueron votados: representar a sus electores. Para hacerlo, necesitan protección ante posibles represalias legales o penales: declaraciones, cambios legales o acusaciones que a un “civil” podría costarle una larga serie de demandas administrativas o penales. (Vía: Excélsior)

Está el caso, por ejemplo, de Javier Corral, actual gobernador de Chihuahua. Antes de su gubernatura, el senador por el PAN fue un férreo crítico de las televisoras, de gobernadores y acuerdos “secretos” entre su propio partido y grupos delincuenciales, se ganó el odio de muchos, pero su mismo fuero bloqueó cualquier intento de proceder contra él, no asó con el periodista y académico Sergio Aguayo, que teniendo en mente los mismos objetivos, ha sido sepultado en un largo proceso judicial contra Humberto Moreira y las televisoras por sus declaraciones. (Vía: Proceso)

En México tenemos un problema grave con nuestra clase política: el fuero es una figura de la que se abusa, sin ninguna responsabilidad ni capacidad de utilizarlo de forma “apropiada”, la sociedad civil ha exigido que esa protección sea eliminada, pero ¿podemos darnos el lujo de perder una figura que tiene sentido por personajes que nos dan lástima?

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