¿Qué significa ‘La Catrina’ para los mexicanos?

Este personaje icónico de la cultura mexicana tiene una historia muy arraigada a nuestros sentimientos
La Catrina de Guadalupe Posada. Imagen: Especial

Seguramente en estas fechas ves la imagen de La Catrina por todos lados y hasta te maquillas como una pero, ¿te has preguntado de dónde surgió este icónico personaje o qué significa para ti?

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Puede que para muchos La Catrina sólo signifique una calaca bien vestida o una imagen que es parte de la tradición de Día de Muertos porque en estas fechas los esqueletos parecieran ser los protagonistas, pero va más allá de eso.

Historia de La Catrina

Seamos breves con la historia de este personaje: La Catrina fue una obra creada por José Guadalupe Posada, un ilustrador mexicano muy famoso del siglo XX.

Significado de ‘La Catrina’ de Posada para los mexicanos. (Imagen: Wikicommons)

Posada la creó para ilustrar una nota de periódico que hablaba sobre el ‘Remate de calaveras alegres‘. En dicho artículo, Posada dibujó una calaca con sombrero estilo francés y las llamó ‘Calaveras Garbanceras’.

Esto, en alusión a los vendedores de garbanzo que se jactaban de tener un estilo de vida mejor, casi casi europeo, en comparación con los demás vendedores o ciudadanos, negando también sus raíces indígenas.

‘Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central’ de Diego Rivera. (Imagen: Museo Mural Diego Rivera)

Esta ‘Calavera Garbancera’ como se le había nombrado de inicio, tomó su actual nombre cuando en 1947, Diego Rivera la pintó en su obra ‘Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central’ en la que puso a ‘La Catrina‘ tomada de la mano de un Diego Rivera niño y su creador, José Guadalupe Posada.

El nombre de ‘Catrina’ se le atribuyó luego de esta pintura realizada por Rivera como un derivado de ‘Catrín’, que se refiere a un hombre de clase acomodada, adinerado y con ropas finas.

La Catrina y los mexicanos

Este icónico personaje de la cultura mexicana que comenzó como una crítica social, se ha convertido en uno de los personajes más queridos de nuestra tradición de Día de Muertos.

Aunque su imagen se ha comercializado y convertido casi casi en un producto más allá de lo que fue en un inicio, es decir, una crítica social, La Catrina apela a nuestro sentimentalismo, a nuestras añoranzas en lo que respecta a los seres queridos que se nos han adelantado.

Es la imagen que romantiza la muerte en nuestro país y que, de alguna manera, hace ‘clic’ con nuestros rituales que celebran la vida después de la muerte en otro plano en el que todo sigue siendo fiesta, colores, amor y familia.

A pesar de que en los últimos años nuestra Catrina y la tradición de Día de Muertos se ha convertido más en algo mediático y consumible, las raíces de su creación resguardan una época, una crítica social que bien podría ser aplicable en nuestros días a aquellos que niegan sus orígenes por tener una vida estilo europeo.

Por mucho que quiera maquillarse la imagen de La Catrina para venderse como un símbolo de estas fechas, alusiva a los difuntos, la elegante calavera creada por Posada, que a muchos causa un creciente nacionalismo y orgullo, por decirlo de alguna forma, genera esa impresión por las razones incorrectas.

Esa calavera garbancera, aunque vestida cual catrín, debería ser un ícono más equilibrado entre la tradición, la crítica social y la nostalgia que nos evoca estas fechas en las que nuestros fieles difuntos vuelven a casa por una noche para recibir a través de nuestra ofrenda, un mensaje de amor.

No obstante, esto ni significa que La Catrina tenga que ser una crítica social todo el tiempo, pero lo es. Más bien, es importante reiterar que su importancia traspasa la tradición del 2 de noviembre y resguarda una importancia cultural más grande de lo que se cree.

Como dijera José Guadalupe Posada sobre la muerte: “La muerte es democrática, ya que a fin de cuentas, güera, morena, rica o pobre, toda la gente acaba siendo calavera”.