¿Quieres recibir notificaciones de nuestro sitio web?

¿Qué pasó en San Juanico en 1984?

A 35 años de San Juanico, el dolor de la tragedia permanece.
(Imagen: La Prensa)

No recuerdo San Juanico. Tenía poco menos de cuatro meses de vida cuando ocurrió la tragedia. Pero, cuando ya era más grande, le pregunté a mi madre al respecto y me contó algo que hasta la fecha me impresiona: nuestra casa, que está a unos 15 kilómetros del lugar de la explosión, se cimbró. Más allá del terrible sonido, los vidrios retumbaron. Si así se sintió a distancia, el sólo imaginar lo que fue para los que estaban ahí, o muy cerca de ahí, eriza la piel de cualquiera. Y es que ya son 35 años desde aquel terrible día que le costó la vida a más de 500 personas.

También te recomendamos: Perrita queda ciega debido al estrés causado por fuegos artificiales

¿Cuál es la ubicación San Juanico?

San Juanico es en San Juan Ixhuatepec, que es un pueblo ubicado en el municipio de Tlalnepantla de Baz, en el centro del Estado de México. El nombre de Ixhuatepec significa “lugar en la colina de las hojas” en lengua náhuatl.

Hacia finales de la década de los 50s, se estableció en San Juanico una planta procesadora de gas licuado -el conocido como gas LP- de PEMEX, que procesaba el petróleo de las refinerías de diferentes partes de México. El uso del gas era doméstico e industrial.

Alrededor de la planta se establecieron personas, cuya proximidad con el lugar fue uno de las principales causas del alto número de muertos, ya que las colonias de San José Ixhuatepec, San Isidro Ixhuatepec y Lázaro Cárdenas estaban conformadas por personas de bajos recursos. Sus casas estaban construidas de materiales como cartón y madera.

¿Qué paso el 19 de noviembre de 1984?

San Juanico, como mencionaba, era una terminal de almacenamiento y distribución que contiene un tercio del suministro de gas licuado de petróleo (GLP) de la Ciudad de México almacenado en 54 tanques. Desafortunadamente, las instalaciones de San Juanico tenían los tanques, llenos de una mezcla de butano y propano, pero carecían de una sofisticada capacidad de detección de gases.

Temprano una mañana de noviembre de 1984, alrededor de las 5 de la mañana,  mientras San Juan Ixhuatepec dormía, una tubería se rompió durante un procedimiento de transferencia. Una nube ominosa de gas LP más pesado que el aire se acumuló y viajó lentamente hacia el extremo occidental del sitio, donde un pozo de bengalas quemó gases residuales. La llama desnuda y un enorme charco de gas inflamable son una combinación letal.

Los sorprendidos residentes de San Juan Ixhuatepec, y las colonias vecinas, fueron despertados por una explosión masiva, seguida de un intenso incendio alimentado por gas que escapaba de los tanques dañados por la explosión. Unos momentos más tarde, la siguiente detonación tuvo lugar cuando los tanques individuales subieron. Estas fueron explosiones BLEVE (por sus siglas en inglés), que significa que dentro de un depósito donde se almacena un líquido bajo presión sufre una ruptura y la temperatura exterior es superior a la de la ebullición del líquido. Cada explosión contribuyó con más gas ardiente a la conflagración y cuando explotaron dos de los tanques esféricos más grandes, los instrumentos sísmicos registraron un temblor de 5.0 grados en la escala de Richter, equivalente a un terremoto moderado. La terminal se quemaría por más de 24 horas.

Pronto se hizo evidente que este evento catastrófico no sólo fue el peor accidente de GLP jamás registrado en la historia, sino también uno de los peores desastres industriales del mundo. Las explosiones demolieron casas y propulsaron fragmentos de metal retorcidos (algunos de 30 toneladas) en distancias que van desde unos pocos metros hasta 1,200 metros. La onda expansiva de la explosión destruyó un rango de 5 km-7 km de casas y negocios en varios niveles. Se encontraron ventanas destruidas a 10 km debido a la onda expansiva. San Juan Ixhuatepec, San Juanico, fue devastado por las olas, los escombros y una tormenta de fuego mortal.

Cifras oficiales indican 503 personas fallecieron, 926 personas resultaron heridas de gravedad. 353 personas sufrieron quemaduras de primer grado. Más de 7 mil personas requirieron atención médica en diversos hospitales del Estado de México y la CDMX. Hubo más de mil evacuados y 149 viviendas quedaron destrozadas. Pero se estima que la cifra de muertos pudo ser mayor porque algunos quedaron reducidao a cenizas ante la brutalidad del infierno que se desató.

Imágenes de la tragedia

El día después (Imagen: lucesdesanjuanico)

El día después (Imagen: lucesdesanjuanico)

Una cama quemada (Imagen: lucesdesanjuanico)

Los voluntarios del a Cruz Roja en labores de rescate (Imagen: lucesdesanjuanico)

Los voluntarios del a Cruz Roja en labores de rescate (Imagen: lucesdesanjuanico)

Zapatos que se encontraron en la calle (Imagen: lucesdesanjuanico)

Cuerpos calcinados de gente que buscó protegerse del fuego de San Juanico(Imagen: lucesdesanjuanico)

Tanques de gas (Imagen: lucesdesanjuanico)

Escombros de la explosión (Imagen: lucesdesanjuanico)

Recolección de ayuda humanitaria (Imagen: lucesdesanjuanico)

Restos de una vivienda de San Juanico (Imagen: lucesdesanjuanico)

El día después (Imagen: lucesdesanjuanico)

Las instalaciones de PEMEX (Imagen: lucesdesanjuanico)

Las instalaciones de PEMEX en San Juanico (Imagen: lucesdesanjuanico)

Recolección de ayuda humanitaria en la Basílica de Gudalupe (Imagen: lucesdesanjuanico)

Cilindros de gas que estallaron (Imagen: lucesdesanjuanico)

Los voluntarios del a Cruz Roja en labores de rescate (Imagen: lucesdesanjuanico)

La morgue de Tulpetlac (Imagen: lucesdesanjuanico)

(Imagen: lucesdesanjuanico)

Las esferas ardiendo esa mañana del 19 de noviembre de 1984 (Imagen: lucesdesanjuanico)

Las esferas ardiendo esa mañana del 19 de noviembre de 1984
(Imagen: lucesdesanjuanico)

Las esferas ardiendo esa mañana del 19 de noviembre de 1984 (Imagen: lucesdesanjuanico)

(Imagen: lucesdesanjuanico)

Las esferas ardiendo esa mañana del 19 de noviembre de 1984 (Imagen: lucesdesanjuanico)

(Imagen: lucesdesanjuanico)

(Imagen: lucesdesanjuanico)

(Imagen: lucesdesanjuanico)

(Imagen: lucesdesanjuanico)

(Imagen: lucesdesanjuanico)

Fosa común (Imagen: lucesdesanjuanico)

¿Qué pasó después?

Así lo cuenta Claudia Inés Díaz Jarquín, sobreviviente de las explosiones de San Juanico: 

“No había luz eléctrica, tiendas para comprar alimentos ni servicio de agua potable; en estos momentos entendí lo que significaba ser un damnificado, porque pasaban a la casa tocando la puerta para que saliéramos a formarnos y así nos entregaran cajas o bolsas con despensa, ropa, cobijas y juquetes…

Me tocó formarme para que me entregaran un desayuno, que me marcaran la mano para que no volviera a pedir, ir a ver si de milagro me entregaban un boleto para obtener productos básicos, y ver cómo algunas camionetas llegaban regalando ropa y juquetes usados y en pésimo estado…

Después de muerto el niño se debe tapar el pozo, eso fue lo que sucedió en mi colonia, aquella que no contaba con un parque; ahora tenía dos…; antes la calle principal era de doble sentido, ahora tenía una avenida renovada con la ampliación de carriles, iluminada, y que es la continuación del Periférico de la zona oriente.

También pavimentaron las calles, se hizo una escuela de artes y oficios, se indemnizó a quienes resultaron dañados en su patrimonio y en su familia, se les ofreció una colonia nueva denominada Valle de Anáhuac.

Se tenía que borrar de inmediato la mala imagen creada a raíz de este siniestro, que durante unos meses fue el principal centro de atracción de turistas nacionales y extranjeros”.

A 35 años de esta terrible tragedia, el mundo ha seguido girando, pero algo sigue igual en San Juanico: las gaseras siguen ahí. Y esas gaseras son el recuerdo de lo que pasó aquel 19 de noviembre de 1984, cuando San Juanico supo que el infierno está en la Tierra.