El problema de Facebook no sólo son las fake news; también cómo llegan a ti

Después de la catástrofe que fueron las elecciones estadounidenses del 2016, varias redes sociales se dieron a la tarea de ‘luchar contra las fake news’ sin cambiar la forma como se construyen las relaciones entre usuarios (bots o usuarios orgánicos) en ellas mismas. Y ese es un problema. Y uno muy grave.

Página falsa creada por bots rusos en Facebook
Página falsa creada por bots rusos en Facebook

Desde octubre del año pasado, El FBI y cuatro comités en el Senado de los Estados Unidos están investigando la intromisión de Rusia en las elecciones de los Estados Unidos. Hasta el momento Internet Research Agency, una compañía con sede en San Petersburgo, ha sido señalada como la responsable de la campaña de trolls, páginas y post falsos (o falaces) que ayudaron en buena medida a polarizar una elección que, ya por sí misma dividida.

La campaña de IRA no fue sólo por Trump, no sólo publicaban fake news en cientos de páginas, sino que se valió de la construcción de algoritmos de Facebook para sacar mejor provecho con los recursos que tenía: sus publicaciones fueron vistas millones de veces por gente de todas las ideologías, géneros y ubicaciones gracias a que lo hacían desde grupos que se identificaban como “pro-LGBT”, pero también feministas, pro migrantes, a favor de las armas, de la secesión de Texas y hasta páginas con memes de perritos bebés. (Vía: New York Times)

La estrategia que grupos como #Verificado y el mismo Facebook han realizado de atacar una por una las fake news resulta un trabajo no sólo titánico sino, en buena medida, inútil ante el bombardeo constante de noticias falsas y los fines que éstas persiguen -económicos o desinformativos… o los dos-, cuando las formas que las mismas plataformas han desarrollado para socializar pueden ser utilizadas (‘weaponized’, dicen en inglés y tiene más tino aunque no sea traducible) en contra del diálogo abierto.

En poquitas palabras, tu Timeline, tu muro o tu página de bienvenida en cualquier red social se construye por algoritmos que determinan “lo que te podría interesar interesar más” a partir de tus interacciones pasadas, de tus amistades, del contenido pautado (pagado) de las páginas que sigues y de lo que esté trendeando en tu mundo virtual.

Esos mismos algoritmos son secreto empresarial, pero Facebook, Twitter, Tumblr, Instagram y las demás redes sociales y empresas digitales, sin embargo son fácilmente ‘predecibles’ y, por tanto, aprovechables.

De esa forma, si Facebook o cualquier otra compañía de verdad quisiera luchar contra campañas como la ocurrida en 2016 tendrían que repensar toda su estrategia comercial y eso afectaría de forma directa cómo nos relacionamos dentro de las redes sociales.

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Sin duda es necesario evidenciar las noticias falsas y demostrar el programa que muchas tienen detrás… pero, al final del día, es como ponerle un curita a una pierna cercenada.

Por: Redacción PA.