Miedo. Incertidumbre. Indignación. Colombia vive horas inciertas. De angustia y enojo concentrados. Los colombianos se han lanzado a las calles para protestar en contra del gobierno de Iván Duque y sus reformas. Como respuesta, han visto violencia, represión y muerte. ¿Qué está pasando en Colombia?
La crisis y la pandemia
Colombia está enfrentado una crisis económica. La exportaciones de petróleo del país, una de las principales fuentes de ingresos del gobierno, han estado disminuyendo y, durante el año 2020, el déficit se triplicó.
Ahora, para sacar a Colombia de su peor crisis económica en décadas, el presidente, Iván Duque, está buscando cómo obtener ingresos.

No obstante, Colombia tiene uno de los ingresos fiscales más bajos de cualquier país de la OCDE. Las agencias calificadoras advierten que sin una reforma fiscal de algún tipo, esto empeorará. Eso haría más caro para Colombia pedir dinero prestado en el exterior, agotando aún más los recursos estatales.
La propuesta de Duque habría aumentado los impuestos a las corporaciones y los ricos, al tiempo que habría impulsado el gasto social para aliviar la pobreza. Pero también amplió los impuestos para la clase media y los pobres, eliminó las exenciones para las pensiones y agregó un impuesto sobre las ventas a muchos bienes y productos básicos de consumo. Aumentaron los costos de los servicios de internet y a los servicios funerarios. Incluso el agua sería más cara.
“Todo eso lo quieren hacer porque buscan cubrir los fondos faltantes. No sólo por la pandemia. Sino por casos de corrupción, casos de robo de dinero. Por lo que el gobierno busca cubrir esos huecos finales con el dinero de la gente,” explica para Plumas Atómicas el historiador colombiano Rubén Serrato.
Las matemáticas pueden haber sido acertadas, pero, en un país que se tambalea por la pandemia, la política fue espantosa. Durante el año pasado, tres millones más de colombianos cayeron en la pobreza, Esto ha elevado la tasa de pobreza a un 42 por ciento de la población.
Por si fuera poco, el país se encuentra ahora en medio de una tercera ola de COVID-19: los casos nuevos diarios se han multiplicado en los últimos dos meses.
No es de extrañar que cuando se dio a conocer el proyecto de ley tributaria, tres cuartas partes de los colombianos apoyaron una huelga nacional.

Pero las protestas no sólo son por los impuestos. Durante varios años, una gran parte de la sociedad colombiana ha estado molesta por el aumento de la desigualdad, una epidemia de violencia contra los líderes de derechos humanos, el aumento de la delincuencia en las ciudades y la mala salud y educación.
Justo antes de que comenzara la crisis de COVID, a fines de 2019, las protestas masivas sacudieron a Bogotá durante días. Las manifestaciones de hoy son en parte un resurgimiento de esa molestia reprimida y agraviada por la pandemia.
Violencia y represión
Lo que detonó las protestas fue que el Ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, dijo en una entrevista que no veía lo grave en el aumento de la canasta básica, demostrando un desconocimiento de la realidad que muchos viven en Colombia.
Por eso, el 28 de abril se convocó a un paro nacional. Si bien la mayoría de las manifestaciones han sido pacíficas, se han registrado hechos violencia y represión de parte del gobierno.
Rubén Serrato nos explicó que la represión es por parte del Escuadrón Móvil Anti-Disturbios (Esmad) y que los fallecidos han sido por disparos de las autoridades contra las autoridades.
En ciudades como Bogotá, Barranquilla, Cúcuta y Calí, por ejemplo, es donde se han visto las escenas de mayor violencia que han causado que el hashtag #SOSColombia se haya vuelto viral.
Hasta el momento se han confirmado 24 muertes, aproximadamente la mitad de las cuales se han relacionado con la violencia policial. Algunos grupos independientes dicen que el número de muertos asciende a 37.
La Defensoría del Pueblo de Colombia ha dicho que 89 personas estaban desaparecidas tras las protestas. Organizaciones internacionales, como la Unión Europea y la ONU oficina de derechos humanos, han advertido sobre el uso de fuerza excesiva.

Y si bien los planes de seguir con la reforma se ha cancelado —Carrasquilla renunció a su cargo—, las protestas continúan. En su octavo día de manifestaciones, los colombianos piden por un gobierno que aborde la creciente pobreza, la desigualdad y la violencia policial.
Además, Colombia está intensamente polarizado a medida que se acercan las elecciones presidenciales del 29 de mayo. El candidato socialista Gustavo Petro, un exguerrillero, lidera las encuestas.
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