Provocadores, grupos de choque y porros: una vieja ‘costumbre’ en la UNAM

Ayer, 3 de septiembre, Ciudad Universitaria fue el escenario de enfrentamientos entre estudiantes organizados y grupos de porros (ataviados como estudiantes del CCH Azcapotzalco). El enfrentamiento dejó un saldo de cuatro estudiantes heridos y, como ocurre en muchas ocasiones con este tipo de enfrentamientos, ni un detenido.

Esto es lo que sabemos de lo ocurrido hoy en Ciudad Universitaria

Los porros, o grupos de choque no son nuevos en la vida cotidiana de la Universidad Nacional Autónoma de México: han existido desde los años 30, como documenta Hugo Sánchez Gudiño en su libro Génesis, desarrollo y consolidación de los grupos estudiantiles de choque en la UNAM (1930-1990), cuando por fin se consiguió la autonomía universitaria. Contrario a lo que se cree aún hoy, no están conformados por ‘fósiles’: son grupos de jóvenes en edad universitaria, algunos incluso son estudiantes.

Estos grupos de choque sirven para todo: tronar asambleas universitarias,  infiltrarse en organizaciones estudiantiles, radicalizar protestas sociales (como las protestas por el gasolinazo del año pasado)… Aprovechan el anonimato de muchas organizaciones no sólo para infiltrarse, sino para hacerse pasar por ellas cuando estalla la violencia en las manifestaciones.

Esta estrategia no es nueva, tal como lo deja ver la denuncia que hiciera el Centro de Derechos Humanos Zeferino Ladrillero tras la violencia en las manifestaciones por el gazolinazo: “así se ha manejado el gobierno en otras ocasiones y ha repetido el mismo patrón”.

Pero estas denuncias no se limitan al Estado de México. En  Hidalgo y Puebla existen reportes de un modus operandi similar: grupos ajenos a las manifestaciones que provocan desmanes y miedo.

Los grupos de choque y porriles: una vieja estrategia que siempre se actualiza

Los grupos de choque, también llamados grupos porriles, parecen remontarse a los años 20 del siglo pasado. Desde ese entonces, cumplían funciones a petición de autoridades del gobierno: infiltrarse en organizaciones estudiantiles, con fines diversos, ya fuera para obtener información, para intentar manipular, para amedrentar y agredir físicamente, para fracturar la organización o, en contextos de manifestaciones y protestas, para ejercer actos violentos que rompieran el orden y, así, que las autoridades pudieran justificar el uso de la fuerza pública, detenciones a manifestantes, con lo que deslegitimaba a los movimientos sociales.

El lugar donde más se tiene estudiado el porrismo es la Universidad Nacional Autónoma de México, pues ahí fue donde surgió y se consolidó a iniciativa expresa de rectores y mandatarios.

Según documenta Hugo Sánchez Gudiño,  en los años 20, el rector Alfonso Pruneda organizó un grupo de prefectos conocidos como “Gorilas”, y en los treinta, el rector Luis Chico Goerne, al primer grupo de choque de la universidad, conocido como “Pistoleros de la rectoría”. A partir de los años 40, con la llegada de Rudolfo Brito Foucher, se oficializa la contratación de “guardaespaldas juveniles” para el rector.

En los años 50, los grupos porriles consiguieron transformar una organización estudiantil del IPN, la Federación Nacional de Estudiantes Técnicos, con lo que “pierde su carácter representativo y popular y adquiere los rasgos de corporativismo, violencia y supeditación al partido oficial que habrían de caracterizarla durante el resto de su existencia. En otros estados, varias federaciones estudiantiles se transformaron en el mismo sentido.” (Vía: “Violencia y “porrismo” en la educación superior en México“)

En el sexenio de Miguel Alemán, a través de las porras deportivas, el porrismo encontraría la forma de mantener nexos con los movimientos estudiantiles de izquierda con el fin explícito de tratar de controlarlo y mediatizarlo. Los grupos más famosos de aquellos años 60 y 70 son el MURO (anticomunistas y fascistas) y los “Halcones” (sí, aquellos que estarían involucrados en “El Halconazo”, la matanza de estudiantes en la Ciudad de México).

Hoy en día, Sánchez Gudiño, registra la existencia de al menos 19 grupos de choque operando en la Universidad.

En los años 70, en el contexto de la llamada Guerra sucia, los grupos de choque fueron utilizados por el PRI para tratar de desarticular movimientos sociales urbanos que demandaban cambios al Estado mexicano.

Pero los grupos de choque no se han limitado a contextos universitarios, y aunque fueron creadas en el seno del PRI, otros partidos políticos hicieron suyas estas práctica. Además, los porros son utilizados para acarrear personas a mítines y debates y así “mostrar la fuerza” de los candidatos a cargos públicos. Incluso se ha señalado que líderes de grupo de choque se encuentran en nóminas delegacionales. (Vía: El Universal)

Hoy sigue ocurriendo.

Por: Redacción PA.