El movimiento iniciado en Francia es amplio y complejo... pero todos están de acuerdo que no quieres a los mexicanos que usan su nombre acá

Por qué expulsaron a los Chalecos Amarillos de México

Por qué expulsaron a los Chalecos Amarillos de México

A pesar de que los “Chalecos Amarillos” que se han organizado en México ya fueron desvinculados de la organización internacional que iniciara con protestas en Francia, cientos se manifestaron, usando el chaleco obrero, en varias ciudades del país: ¿por qué y cómo fue que fueron expulsados?

Este fin de semana, con motivo de los cien días de gobierno de Andrés Manuel López Obrador, en varias ciudades del país, opositores a la administración se manifestaron para criticar las decisiones que ha llevado a cabo su gobierno.

A pesar de que la organización internacional de los “Chalecos Amarillos” ya se había deslindado de la organización paralela de la oposición a López Obrador en México, éstos salieron a las plazas y monumentos emblemáticos del país portando esos mismos chalequitos. (Vía: Sin Embargo)

Chalecos Amarillos se deslindan de grupos en México

Los “Gilets jaunes” nacieron en octubre del año pasado como una protesta popular tras los incrementos fiscales a la gasolina dictados por el presidente francés, Emmanuel Macron. Luego de eso, el movimiento se regó por todo el país y rebasó los grupos sociales que lo iniciaron.

Mientras que las revueltas raciales son una “costumbre” francesa que se repite cada cierto número de años y son constantemente reprimidas y violentadas por la policía y la Guardia Nacional, esta vez las protestas han sido utilizadas por políticos e ideologías de todo el espectro político para sus propios fines. (Vía: New York Times)

Chalecos amarillos en Belfort, Francia
Chalecos amarillos en Belfort, Francia

Mientras que el Frente Nacional y la extrema derecha se ha acercado a los sectores más nacionalistas (y blancos) del movimiento, la izquierda ha utilizado los levantamientos para señalar los fallos de las políticas liberales de Macron frente a un país afectado por una crisis económica de la que Francia no había terminado de salir.

En este lado del Atlántico, el movimiento ha sido idealizado y sus diferencias internas prácticamente eliminadas: para sectores completos de la población significan al mismo tiempo cosas opuestas. Para la oposición al nuevo gobierno, son un símbolo de un resistencia “legítima” vinculada por esa lucha; para los seguidores del gobierno, son compañeros de armas que, a diferencia de México, todavía no “tumban” al gobierno en turno.

Si bien no hay líderes y es un movimiento horizontalizado, sí existen voceros y redes sociales oficiales que intentan “dan su aprobación” a grupos internacionales. Son estas mismas redes las que, a finales de febrero, anunciaron que se deslindaban definitivamente de la organización de chalecos amarillos mexicanos.

Por supuesto que eso no significa que ya nadie puede marchar con su chalequito amarillo, pero sí que no hay una vinculación ni política ni ideológica con el movimiento surgido en Francia (en buena medida porque ese mismo movimiento no tiene una unidad ni política ni ideológica).

En cierta medida, lo que le ocurrió a los chalecos amarillos de México fue exactamente lo mismo que le pasó al Partido Verde Ecologista de México (PVEM) cuando la organización global de partidos verdes simplemente los expulsó pues ni eran verdes ni ecologistas…