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¿Cómo es que el signo de OK se convirtió en un símbolo de odio en Estados Unidos?

A partir de esta semana, la Liga Anti-difamatoria, una ONG que lucha contra el antisemitismo, lo enlistó como un símbolo de odio del supremacismo blanco
Signo de OK se convierte en símbolo de odio en EEUU

Una ONG que lucha contra el antisemitismo y es líder en el estudio del discurso de odio ha agregado al signo de OK entre ellos. Como ellos mismos explican, no se trata de todas las veces que hagas ese signo, sino del uso, su contexto y la historia detrás de éste.

Todo empezó como un chiste en 4Chan: un grupo de usuarios (anónimos, como son todos en redes como ésta) se les ocurrió la idea de “burlarse” de activistas opositores a ellos.

En febrero de 2017, un mes después de que Donald Trump asumiera la presidencia de los Estados Unidos y mientras se disparaban los crímenes de odio, un grupo de usuarios comenzaron la “Operación O-KKK”: la intención era relaciones artificialmente y sin razón aparente el signo universal de OK con el supremacismo blanco.

Tenemos que inundar Twitter y otras redes sociales… Digamos que el signo de OK es uno del supremacismo blanco” El usuario adjuntó una muy útil fotografía mostrando cómo las letras WP (‘White Power’, ‘Poder Blanco’) podían ser trazadas dentro de la señal. El creador de este ‘chiste’ sugirió, además, usar hashtags para ayudar a esparcirlo, como #PowerHandPrivilege y #NotOkay. “Los izquierdistas han cavado tanto en su locura que debemos forzarlos a cavar más hasta que el resto de la sociedad ni siquiera se acerque a esa mierda” (Vía: ADL)

Publicación original en 4Chan del uso de OK (Imagen: ADL)

Como narra la ADL (Liga Anti-Difamación, por sus siglas en inglés), la apuesta fracasó, pero no por mucho tiempo, pues el “chiste” revivió en mayo de ese mismo año, esta vez con mucho mayor arrastre: la señal relacionada al supremacismo empezó a hacerse como broma en múltiples redes sociales y, finalmente, perdió su elemento irónico.

A la par de otras “bromas”, como relacionar tomar leche con el racismo o aplaudir con posturas antifeministas, estos chistes buscaban generar una reacción desmedida de la izquierda, los grupos antifascistas y de los medios de comunicación.

Este tipo de “juegos” son conocidos como dog whistle (“silbidos para perros): tal como los silbatos de entrenamiento canino, son actos públicamente visibles que sólo reconocerían quienes “están adentro” y “despiertos”.

Estos guiños (preferimos traducirlos así por una cuestión de poca practicidad lingüística) no fueron recibidos por todos los que, todavía hoy, hacen el signo: como el responsable de la matanza en Nueva Zelanda, cuando fue presentado en su juicio e hizo el signo. (Vía: New York Times)

Responsable de la masacre en Nueva Zelanda haciendo el signo OK

El ejercicio retórico es bastante común: tomar un símbolo universal e inofensivo y resignificarlo (en este caso, primero como chiste) hasta el grado de que la intención original se pierda por quienes sí lo usan seriamente.

Lo que empezó como un chiste se ha convertido en una herramienta del discurso de odio. Más allá de su primera intención de “burlarse de los liberales”, en sus propios contextos y usado como arma, esto ya no es un chiste. Si es que alguna vez, en verdad, lo fue.