Noroña y su último escándalo con Twitter: ¿libertad de expresión o de agresión?

No se trata de censura política, pero sí de sentido común
Noroña contra la supuesta censura en Twitter. (Imagen:Twitter).

El diputado por el Partido del Trabajo (PT), Gerardo Fernández Noroña, se presentó en las oficinas de Twitter, ubicadas en Montes Urales 424 para protestar por la supuesta ‘censura política’ que hay en su contra. Esto después de que su cuenta fue cancelada por violar las políticas y términos de seguridad de la plataforma al exhibir a una mujer que lo llamó ‘pejezombie’.

Todo comenzó cuando el diputado Gerardo Fernández Noroña del Partido del Trabajo (PT) se encontraba en el Aeropuerto de la Ciudad de México esperando a abordar un vuelo hacia Los Cabos. De un momento a otro tuvo una discusión con una mujer que, supuestamente, lo había llamado ‘pejezombie’. Fernández Noroña creyó que lo más pertinente grabarla y entrar en discusión.

En el video que circula en redes podemos observar la discusión entre ambas personas. Por su parte, Noroña, graba la fila del aeropuerto y confronta a la mujer, le pregunta por qué si él no la estaba molestando, se atrevió a llamarlo ‘pejezombie’. Acerca la cámara de lo que suponemos es un celular y lo apunta a su rostro.

” Yo creo que no se ha visto en un espejo señora, tiene el fenotipo que tenemos todos los mexicanos. Se cree usted otra cosa, pero está equivocada, señora, es usted ignorante y majadera, eso es lo que es”. Comentó en el video.

El video fue difundido tanto en Facebook como en Twitter, por lo que se viralizó en cuestión de minutos. Diversos usuarios calificaron al acto del diputado como algo inapropiado.

Tuits de Noroña acerca de su video en Twitter. (Imagen:Twitter).

En vez de aceptar que tanto grabar como subir el video a las redes fue un acto de acoso y escarnio público, el diputado del PT aseguró que no tenía por qué tolerar las insolencia de las personas. Esta nueva declaración dio pasó a más pronunciaciones ante el acto de Noroña.

Respuesta del Monero Hernández a Noroña. (Imagen:Twitter).

Una de las personas que se pronunció en contra de la reacción de Noroña fue el monero José Hernández, quien es un artista que ilustra para el periódico La Jornada, Proceso y El Chamuco. Este caricaturista dijo que no le parecía correcto exhibir, acosar y grabar a una ciudadana que simplemente ejercía su derecho a la protesta.

Ninguno cambió su postura y no realizaron más comentarios en ese hilo de Twitter. Por su parte, Twitter bloqueó la cuenta del funcionario por haber  violado las políticas de privacidad y los términos de uso. Para asegurar a los usuarios un correcto y seguro uso de la plataforma, restringe, entro otros, los siguientes actos:

  • Contenido de carácter sexual no apto para menores
  • Contenido de incitación al odio
  • Contenido inapropiado (Vía: Twitter)

La cuenta fue bloqueada durante un periodo de 12 horas, Noroña, así como sólo él sabe hacerlo, reaccionó de la manera menos apropiada. Dijo que se trataba de un ‘ataque feroz de censura política orquestada por las personas de derecha’. Aseveró que Twitter estaba censurando cuentas de los defensores de la Cuarta Transformación.

También indicó que él siempre ha compartido su número de teléfono, sin embargo, después del suceso del aeropuerto y el bloqueo de su cuenta, había recibido innumerables llamadas y mensajes llenas de acoso, hostigamiento y majaderías en contra de su persona e insolencias. Consecuentemente, bloqueó su cuenta de WhatsApp. Todo esto lo indicó en un video que subió a su cuenta de You Tube.

Aunque muchos no pudieran pensarlo este no es único comentario desafortunado que Fernández Noroña ha emitido. Se han compartido presuntas capturas de pantalla de usuarios de Whatsapp  en las que se muestra la prepotencia del mandatario.

No se trata de censura política, pero sí de sentido común

Fernández Noroña se queja por la aparente censura política que existe en su contra, inclusive señala que la plataforma Twitter ha atacado a diversos de sus compañeros. Asimismo, señala que lo han acosado y hostigado sin un fundamento. Sin embargo, el no ha reconocido sus actos de acoso.

México pretende ser un país democrático en el que confluyen diversos puntos de vista, teorías y creencias. Esto debería contribuir a que tengamos un  escenario mutilcultural con diálogo informado y respetuoso; sin embargo, pareciera que ni la ciudadanía ni los funcionarios públicos fueran capaces de emitir un mensaje de disentimiento político sin convertirlo en una agresión.

Tal parece que grabar a una persona cuando sus actos parecen inadecuados es la mejor manera de ‘hacer justicia’, someter a los demás al escarnio público y validar sus opiniones mediante éste.

Recordemos que este no es el primer caso de abuso de de poder que se ha presenciado: en 2016, Arne aus den Ruthen , excity manager en Miguel Hidalgo, grabó a unas presuntas sexoservidoras mediante la plataforma Periscope. Aunque en su defensa dijo que las transmisiones en vivo servían para probar que las mujeres eran sexoservidoras, se trataba de un método de escarnio público. (Vía: Excélsior)

Por su parte, ellas lo demandaron por cualquier daño que pudiera hacerse en su contra. También fue denunciado por acosar a personas mayores exhibiéndolas en videos. Estos casos se han tratado como abusos de poder, más que un medio legítimo para probar la culpabilidad o responsabilidad de una persona en cuanto a un caso.

Finalmente, ese mismo año, la ley General de Protección de Datos Personales fue modificada para definir que que no está regulado el uso de Periscope para utilizarlo como una prueba en un caso. (Vía: Reforma)

En suma, exhibir a las personas bajo un precepto moral con el fin de ‘castigarlas’ públicamente es un abuso de poder y no un acto de justicia, tal como lo vemos tanto en el caso de  Arne aus den Rather y el de Noroña.

De un mandatario se espera templanza, sentido común y capacidad de autocrítica que lo obliguen a conducirse de una manera apropiada ante la crítica.  ¿Qué no al final de cuentas el disentimiento retroalimenta su postura política y la enriquece? Tal parece que para Noroña, no.

Bien pudo platicar con la mujer para entender por qué lo denominaba ‘pejezombie’ o por qué no estaba de acuerdo con la Cuarta Transformación. Ese hubiese sido un testimonio de primera mano que le serviría para entender, no en su totalidad, a la población que no comparte su manera de actuar y pensar políticamente.

Si tanto le molestaba el comentario pudo haberse abstenido de emitir otro comentario que incitara a la disputa que tuvieron. En su posición sabe lo que implica exhibir a una persona, descalificarla. En este sentido, la expuso a miles de comentarios y críticas de personas cuyos alcances no conoce, pero él decía ser la víctima en este caso.

Parece que confunden la libertad de expresión con libertad de agresión, si realmente pretenden defender valores como la libertad, el reconocimiento de pluralidades y el respeto, entonces, deberían  repensar su manera de actuar. Al defender incansablemente a la Cuarta Transformación podrían recordar que tras de sí existe un proyecto de Nación al que sus comentarios pueden demeritar.