Mujeres que lucharon en la Independencia de México

Hubo presencia femenina más allá de Josefa Ortíz de Domínguez y Leona Vicario
(Imagen: Wikicommons)

Cuando pensamos en mujeres de la Independencia de México, los nombres que se nos vienen a la mente son el de Josefa Ortíz de Domínguez y Leona Vicario. Sin embargo, hubo muchas otras que tomaron un rol activo protagónico en la lucha que dio inicio en septiembre de 1810.

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Altagracia Mercado

Conocida como la “heroína de Huichapan”, fue una militar mexicana que luchó con sus propios recursos durante la Independencia de México.

Oriunda de Huichapan, Hidalgo, formó y financió su propio batallón para luchar contra el ejército realista. En 1819, su ejército cayó derrotado. Sola, siguió luchando hasta que fue capturada. Se dice que el comandante que la detuvo le perdonó la vida tras decir: “Mujeres como ella no deben morir”.

Rafaela López Aguado

Madre de los hermanos López Raýón, que se entregaron a la causa de la Independencia de México.

En 1815, Francisco, su hijo mejor, fue detenido por el ejército realista y condenado a muerte. Buscando detener al resto de los hermanos, los realistas le ofrecieron a Rafaela el perdón de Francisco si lograba convencer a sus otros hijos a dejar las armas.

Dona Rafaela no dudó en contestar: “Prefiero un hijo muerto que traidor a la Patria”.

Gertudris Bocanegra

Le decían “La Ojos”. Entregada a la causa de la Independencia de México, Gertrudis fungió como correo para los insurgentes en la región de Pátzcuaro y Tacámbaro.

Fue descubierta y capturada. A pesar de las torturas del ejército realista, no denunció a ninguno de sus compañeros insurgentes. La sentenciaron a muerte tras un juicio y fue fusilada el 11 de octubre de 1817 en Pátzcuaro.

María Ignacia Rodríguez de Velasco

Mejor conocida como la Güera Rodríguez, fue una aristócrata criolla que apoyó a la Independencia de México como benefactora de la causa.

Tras acusaciones en su contra por mantener correspondencia con Miguel Hildalgo, fue enjuiciada por la Inquisición. También la acusaron de adulterio. Pero se defendió y acusó de homosexualidad al inquisidor. Su castigo fue el exilio a Querétaro.

Se dice que fue amante de Agustín de Iturbide ya que en la entrada triunfal del Ejército Trigarante, el futuro emperador hizo pasar el desfile por la casa de la Güera.

Mariana Rodríguez del Toro

Su apoyo a la causa independentista fue total. Cuando en 1811 trascendió que los líderes del movimiento habían sido capturados, Mariana que vivía en la Ciudad de México, ayudó a reaviviar la llama de la lucha que amenazaba con menguar:

“Qué sucede, señores?, ¿no hay otros hombres en América aparte de los generales que han caído prisioneros? ¡Libertar a los prisioneros: tomemos aquí al virrey, ahorquémoslo!”

Conspiró para secuestrar y asesinar al virrey. Sin embargo fue traicionada por su confesor. Mariana y su esposo fueron capturados y liberados hasta 1820. A pesar de la tortura, nunca reveló el nombre de sus cómplices.