Lula se entrega a autoridades para negociar su condena

Actualización 7 de abril:

Luiz Inácio Lula da Silva, expresidente de Brasil, se entregó formalmente a las autoridades de São Paulo. Esto, luego de que perdiera los recursos legales que lo mantendrían lejos de prisión.

Rodeado de sus partidarios más cercanos y acompañado de miles de simpatizantes, antes de entregarse dio un discurso que, posiblemente, podría ser el último que haga fuera de prisión. (Vía: BBC)

Simpatizantes de Lula impiden que se entregue

Desde el comienzo de la investigación, “Lava Jato” ha sido acusada de ser  parcial, ya que miembros de otros partidos y de la presidencia de Temer no han sido procesados con la celeridad de Lula o Rousseff.

Lula dijo a sus simpatizantes: “No basta con impedir que yo pasee por las calles de Brasil, porque hay millones de Lulas que caminarán por mí“. (Vía: El País)

El todavía candidato presidencial se presentó ante los tribunales de Porto Alegre, un día después del periodo legal que le estaba determinado, ya que sus simpatizantes no dejaron que saliera del edificio central del Sindicato Metalúrgico de São Paulo. Se enfrena a una condena de 12 años por corrupción.

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Actualización: 4:30 PM

Sérgo Moro, el juez que llevó el caso del expresidente brasileño, dictó que se encarcele de inmediato a Luiz Inácio Lula da Silva, condenado a 12 años de prisión por corrupción. (Vía: El País)

En el colmo de la condescendencia, Moro alegó que “por la dignidad de su cargo”, le concedía un plazo de 24 horas al expresidente para que se entregara voluntariamente a la policía.

Es de recordarse que ahora mismo, Lula era el candidato estrella y puntero en todas las encuestas electorales. En algunas zonas del país el apoyo al exmandatario llegaba al 70%. (Vía: El País)

Sin embargo, su último recurso legal ha sido rechazado y, lo desee o no, tendrá que ingresar a prisión. Aquí abajo te contamos la historia completa de cómo uno de los mandatarios más celebres de Brasi ha terminado tras las rejas.

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El día de ayer, la Suprema Corte brasileña sentenció, seis votos contra cinco, que el expresidente y todavía candidato presidencial Luis Inácio Lula da Silva sea enviado a prisión durante el juicio que se le sigue por corrupción en el Tribunal de Porto Alegre.

La ejecución de la sentencia no es inmediata: Lula tiene hasta el 10 de este mes para presentar una apelación ante el tribunal local, pero será sumamente complicado que éste contravenga la decisión del Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil. (Vía: El Financiero)

Desde la deposición de Dilma Rousseff, Brasil se encuentra en una profunda crisis política y social. Casos de corrupción de alto perfil afectan no sólo a los gobiernos de izquierda, también a la actual administración de centro derecha de Michel Temer. 

Brasil, hasta hace unos años, era una de las economías con mayor crecimiento en América Latina y el mundo. Confiados por su ‘estabilidad’ se lanzaron a organizar un mundial y unas olimpiadas, eventos mundiales (y multimillonarios) que solamente demostraron la precariedad de ese crecimiento: deuda y una sociedad polarizada pero con organización.

El gobierno de Temer inició una investigación contra la corrupción en el gobierno brasileño que se le fue de las manos (pues varios miembros de su gabinete han sido depuestos por ella y él mismo está en riesgo). Con un tribunal y un cuerpo investigador de verdad independiente, desde el país centroamericano se han descubierto casos como el de Odebrecht y la operación “Lava Jato“, que involucran a gobiernos de todo el mundo.

Jueces de la Suprema Corte que enjuiciaron a Lula

El proceso contra Lula, acusan sus partidarios, forma parte de una estrategia política (que no electoral) de la nunca muerta ultraderecha militarista brasileña. En enero de este año, las acusaciones y el juicio completo aún estaban consolidándose y fue cuestión de semanas para que la Suprema Corte, esta vez, decidiera en contra de Lula, quien se encuentra en campaña electoral para regresar a la presidencia de Brasil.

En todo el país han habido manifestaciones a favor y en contra de Lula. Multitudinarias ambas y convocadas, en casi todas las ocasiones, por los partidos políticos que están involucrados en el actual proceso electoral. (Vía: El País)

La mayor preocupación de todos, y por todos nos referimos de verdad a todos, no es el conflicto constitucional que viene con un candidato presidencial posiblemente encarcelado, sino las publicaciones en redes sociales de muchos de los más importantes oficiales del ejército brasileño.

Generales, tenientes y demás han estado coqueteando con el nada eufemístico eufemismo de que las fuerzas armadas tienen la obligación de “devolver el orden”. Personajes de ambos lados del pleito ya han denunciado este tipo de declaraciones, teniendo el último golpe de Estado todavía presente en la memoria de muchos brasileños. (Vía: Jacobin)

En lo que se define el juicio, en lo que Lula presenta otro recurso, la amenaza latente de otro golpe de Estado está más viva que nunca. ¿Dónde y cómo terminará la crisis política brasileña?