¿Jesucristo era blanco, moreno, negro o qué? La apariencia de Jesús ha sido un tema de debate dentro del Catolicismo desde sus comienzos: sin muchas descripciones de él en el Evangelio, ¿cómo se vería el “Hijo de Dios?”

No existe el ‘racismo inverso’, aunque mayoría de blancos en EEUU se sientan discriminados

Las representaciones religiosas dependen, siempre, de la cultura que las crea: no es gratuito que las imágenes de Zeus, Júpiter y Dios Padre sean prácticamente las mismas y las tres contengan los mismos elementos simbólicos.

Las primeras representaciones de Cristo, creadas en el Bizancio del siglo IV, se hicieron no con la idea de ser “exactas” o “históricamente precisas”, sino representaciones simbólicas: y la construcción simbólica de la divinidad en el Imperio Romano era la de Zeus y Júpiter.

Representaciones de Jesucristo en Santa Prudenziana, Roma
Representaciones de Jesucristo en Santa Prudenziana, Roma

La representación de Cristo como un europeo blanquísimo, con ojos azules, abdomen marcado y barba tupida se institucionalizó en el momento en el que la Iglesia se convirtió en parte del Estado.

Jesucristo blanco se convirtió en un estandarte político e imperial, por lo tanto, colonizador y justificación “sagrada” de una sociedad racial y racista que no se cuestionó sino hasta el siglo XIX, tal como dice Tabatha L. Jones Jolivet:

“Jesús blanco es mucho más que un ícono. No es neutral porque la imagen ha proliferado y se ha expandido su presencia a lo largo de siglos y, especialmente, ha estado ligada a lo que llamamos un ‘programa imperialista’: la agenda del Estado-Nación”. (Vía: White Jesus: The Arquitecture of Racism in Religion and Education)

Diversas comunidades cristianas han hecho reinterpretaciones de sus propios Cristos: la minoría católica en Corea y Japón han representado a Jesús como ellos mismos, con ojos rasgados y cabello negro; mientras que la comunidad copta en Egipto tiene cristos negros.

Estas reinterpretaciones dejan en claro que la “verdadera” raza de Cristo no es lo importante, sino que de verdad sea un ‘representante’ de la humanidad ante Dios. ¿O que no hicimos eso con la “morenita” del Tepeyac?


Raúl Cruz Villanueva, trabajó en el proyecto de Plumas Atómicas sin embargo recibimos información por abuso de poder en contra de unas de sus alumnas que nos obligo a actuar en congruencia. Adicional...