No existe el ‘racismo inverso’, aunque mayoría de blancos en EEUU se sientan discriminados

Una encuesta realizada por la National Public Radio (NPR), la Robert Wood Johnson Foundation y la escuela de Salud Pública T.H. Chan de la Universidad de Hardvard publicaron una encuesta sobre racismo y discriminación en los Estados Unidos. En ella, 55% de los hombres blancos encuestados declararon que, en ese país, existe discriminación contra los blancos.

Cuatro de cada cinco senadores estadounidenses son blancos; 80% de las principales compañías son administradas por blancos y, en proporciones semejantes, el número de personas blancas que ingresan a las universidades no puede compararse con el de las minorías racializadas. Sin embargo, 55% de las personas blancas encuestadas respondieron que sí: hay un sesgo en la sociedad y las instituciones contra su “minoría”. (Vía: The Roots)

Encuesta deNPR/Hoover/Harvard sobre discriminación en Estados Unidos

La encuesta logró dividir en tres las respuestas dadas: los que creen que hay discriminación contra los blancos y han sido víctimas de ella; los que creen que hay, pero no la ‘han sentido’, y los que definitivamente rechazan que esto exista. (Vía: NPR)

Este sentimiento no es generalizado, como todo, también está atravesado por educación, clase y ocupación: entre menos es el ingreso anual y el nivel educativo alcanzado, más fácil es que los entrevistados abracen la idea de discriminación en contra de su grupo racial.

Encuestas como estas no son nuevas y respuestas como las que publicó NPR no aparecieron luego de la victoria de Donald Trump: es un problema con el que constantemente ha luchado la sociedad estadounidense desde que las minorías racializadas comenzaron a ganar derechos electorales, económicos, legales y políticos. (Vía: Washington Post)

Cuando se habla de “privilegio” (masculino, heterosexual, blanco, de clase…), también se está hablando de todo un sistema político, económico y jurídico que hace “normal” la opresión de ciertos individuos y comunidades: tan norma se hace la posición de privilegio que cualquier intento (personal, colectivo o jurídico) del Otro de emparejarse a él es tomado como amenaza.

Si cuesta trabajo imaginar cómo es que una discusión sobre raza y privilegio puede entenderse desde México, con su muy confusa (pero igualmente violenta) historia de racismo y discriminación, habría que, simplemente, ver lo que ocurre en los comentarios de redes sociales cuando una mujer indígena, apoyada por un Congreso Nacional igualmente indígena, se lanza como candidata a la presidencia de la república.

O lo que ocurre cuando la comunidad LGBT+ “gana” derechos que deberían ser simple sentido común: como el matrimonio y el reconocimiento legal de su identidad sexual y de género que, de inmediato, son pensados por… muchos como un ataque a sus creencias.

Sin duda alguna la clase trabajadora blanca de los Estados Unidos está molesta, pobre y desempleada en porcentajes cada vez más grandes. Este enojo y frustración fueron aprovechados (que no producidos ni creados) por Donald Trump y el partido Republicano para ganar la presidencia e impulsar una agenda legislativa que, de hecho, los deja cada vez más pobres y desempleados.

Los Estados Unidos para la comunidad afroamericana es completamente diferente a los Estados Unidos de los blancos: encarcelamiento masivo, violencia policial, desempleo, falta de oportunidades y de voces que los representen en los espacios de poder…. Pero sí, ajá… hay racismo en contra de los blancos…