Cómo la muerte de una mujer trajo esperanza a millones

Con el doble de votos a favor, Irlanda aprobó el aborto. Uno de los países más conservadores de Europa ha dado un paso enorme en los derechos humanos gracias al activismo de millones de mujeres y, en cierta forma, luego de la muerte trágica de una mujer que, de habérsele permitido abortar, estaría celebrando con sus amigas este logro histórico.

Savita Halappanavar era una dentista nacida en India. Con varios años en Irlanda, buscaba formar una familia y se embarazó. Tras unos primeros meses de gestación bastante normales (con todo lo ‘normal’ que son los múltiples cambios que sufre el cuerpo femenino por el embarazo), lamentablemente tuvo un aborto espontáneo al séptimo mes.

En el 2012, cuando ocurrió todo, Irlanda tenía leyes restrictivas para los abortos: sólo podían realizarse cuando no hubiera duda alguna de que la vida de la madre estuviera en peligro y para el hospital católico en el que la trataron, la aparición de bacterias en su sangre no eran causa suficiente para practicar la terminación del embarazo.

Savita murió de septicemia unas horas después. Una muerte prevenible y dolorosa que pudo haberse evitado. (Vía: El Mundo)

Tras su muerte, una ola de indignación, frustración y enojo inundó Dublín y eso llevó a la aprobación de leyes un tanto más laxas (no mucho) sobre el aborto, que obligaban a los hospitales a garantizar siempre la integridad de la madre por sobre la del producto.

Sin embargo, tal como reportó en múltiples notas y columnas de opinión el Irish Times, esas leyes eran ignoradas por los médicos, quienes argumentaban “objeciones de consciencia” que las mismas leyes aprobadas en 2013 dejaban abiertas (muy parecidas a la objeción de consciencia recientemente aprobada por el Senado de la República mexicano).

La anulación de la octava enmienda de la constitución irlandesa permitirá, ahora, una legislación acorde a lo que se votó: aborto legal y gratuito para quien sea que lo pida. Sin embargo, como siempre, ‘el diablo está en los detalles’, ¿el Oireachtas (el parlamento irlandés) respetará la memoria de Savita o encontrará la forma de llenar la ley de suficientes vacíos legales como para que dentro de unos meses tengamos otro debate? (Vía: The Guardian)

En América Latina, lamentablemente, los casos como el de Savita no son extraños, de hecho son de lo más común: miles de mujeres mueren año con año en países con regímenes semejantes a los de Irlanda. En México, sólo la CDMX ha regulado el aborto y lo ha convertido en un proceso gratuito y seguro desde el 2012, el mismo año en el que Savita murió.