Cómo atenta la ‘objeción de conciencia’ aprobada por el Senado contra los derechos humanos

El pleno del Senado aprobó la reforma a la Ley General de Salud que contempla la objeción de conciencia: ésta permite a médicos y enfermeros negarse a ofrecer servicios de salud que vayan en contra de sus creencias personales o consideren éticamente incorrectos como el aborto, la anticoncepción de emergencia o la eutanasia. La aprobación ha sido duramente criticada por miembros del Senado y organizaciones civiles, pues acusan que ésta atenta contra el estado laico y el derecho de las mujeres a decidir, además de ser impulsada por grupos conservadores y con fines electorales.

¿En qué consiste?

De acuerdo con el dictamen, los profesionales, técnicos, auxiliares y prestadores de servicio social del Sistema Nacional de Salud podrán “excusarse de participar y/o cooperar” en actividades que contradigan sus principios. La objeción de conciencia se podrá ejercer en cualquier momento, excepto en casos en los que la salud o la vida del paciente estén en riesgo.

Además, explica que la Secretaría de Salud emitirá los lineamientos para manifestar la objeción de conciencia y tendrá la obligación de contar, en todo momento, con personal no objetor. Esto para no negar el derecho a la atención médica al paciente. (Vía: Animal Político)

¿Por qué representa un retroceso en materia de derechos humanos?

La aprobación de la reforma ocurre en la misma semana que la reunión del candidato a la presidencia José Antonio Meade con el Frente Nacional por la Familia, la asociación conservadora que ha impulsado el derecho a la vida desde la concepción y, por consiguiente, se opone a la interrupción legal del embarazo. De acuerdo con la senadora independiente Martha Tagle, “a raíz de esa reunión se giró la instrucción para que en el Senado de la República se aprobara una reforma que es del interés de esa asociación religiosa”.

“A partir de esta reforma, cualquier médico o personal en un servicio de salud pública podrá decir que es objetor de conciencia para hacer cualquier procedimiento de salud con el cual no esté de acuerdo aparentemente”, dijo Tagle vía Periscope. “Y esto va desde causales para la interrupción legal del embarazo que pueden ir desde violación o cuestiones económicas como lo establece cada ley, pero también en caso de voluntad anticipada, transfusiones de sangre, la pastilla de emergencia o cualquiera con el cual no esté de acuerdo un médico”.

Tagle menciona una opinión emitida por la Secretaría de Salud, la cual considera a la reforma aprobada, además de innecesaria, una que “pretende tutelar creencias religiosas que por su naturaleza son de carácter subjetivo“. No obstante, la opinión no fue tomada en cuenta y se aprobó “para que el candidato del PRI quede bien con una alianza que muy difícilmente le dará puntos. ¿Por qué? Porque atenta contra los derechos de las mujeres y nosotras lo debemos de saber: ellos pactaron contra nuestros derechos”.

La objeción de conciencia va en contra, además, del juramento hipocrático, en el que se especifica que esos aspectos no deben obstaculizar el acceso del paciente al servicio de salud: “En el momento de ser admitido entre los miembros de la profesión médica, me comprometo solemnemente, a consagrar mi vida al servicio de la humanidad. No permitiré que entre mi deber y mi enfermo vengan a interponerse consideraciones de religión, nacionalidad, raza, partido o clase. Hago esa promesa libremente por mi honor.”

¿A quién afecta la objeción de conciencia?

Como señala la académica, investigadora y diputada federal Araceli Damián, la objeción de conciencia afecta a los grupos más propensos a sufrir discriminación por género (mujeres), edad (niños, adolescentes y adultos mayores), raza (indígenas), discapacidad, situación socioeconómica o preferencias sexuales (LGBTTTQI). “La objeción de conciencia no sólo deja sin tratamiento a mujeres víctimas de violencia sexual, negando el acceso a la píldora anticonceptiva de emergencia o a la terminación voluntaria del embarazo por violación, sino que puede invocarse en todo lo que tiene que ver con la reproducción humana: negarse a llevar a cabo la esterilización, la anticoncepción y la reproducción asistida”.

La reforma también afectará a las comunidades apartadas y con elevados índices de pobreza, donde “apenas se cuenta con un médico o enfermera, quienes tendrán todo el derecho de dejar sin atender a cientos, si no es que miles de personas, aduciendo la objeción de conciencia”.

 

Por: Redacción PA.