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La problemática elección de Cuauhtémoc como efigie de la Guardia Nacional

Durante la presentación de la Guardia Nacional, se presentó su imagen oficial: el águila juarista y la efigie de Cuauhtémoc. ¿Cuál es la obsesión de la 4T con la historia y por qué es tan problemática?
El mensaje contradictorio de Cuauhtémoc como símbolo de la Guardia Nacional (Imagen: Gobierno de México)

Más allá de los memes de cerveza y las múltiples contradicciones legales que implica el despliegue de la Guardia Nacional, ésta se presentó el domingo 30 de junio en Campo Marte como una heredera espiritual del último tlatoani, Cuauhtémoc, ¿por qué es, cuanto menos, problemática la equiparación de una figura histórica con un cuerpo militar?

El domingo 30 de junio, el presidente Andrés Manuel López Obrador presentó y desplegó oficialmente a la Guardia Nacional. Si bien la policía (conformada principalmente por elementos del Ejército y Marina) ya ha estado realizando labores de patrullaje desde diciembre, fue apenas que se aprobaron las reformas constitucionales que avalaban su despliegue por todo el país.

La imagen oficial del cuerpo de seguridad incluye el águila de la República Restaurada (la de la victoria de Juárez tras el Segundo Imperio) y un retrato de cuerpo completo en pose épica de Cuauhtémoc, frente a quien el presidente leyó un discurso en el que defendió la militarización y centralización de la fuerza policiaca.

No deja de llamar la atención, por otro lado, que el águila de la GN es prácticamente la misma que la del logo del partido en el poder, Morena, algo que podría ser una violación de la ley electoral vigente.

Águilas de Morena, la bandera juarista y la GN.

La 4T, AMLO y su obsesión con la historia

Desde que ocupó un espacio en la palestra, López Obrador ha dejado claro que tiene una obsesión retórica y hasta política con la historia nacional: los grandes próceres nacionales han servido de ejemplo y guía para sus políticas públicas, pero también para la justificación de sus acciones.

Hasta hace poco tiempo, Benito Juárez y Lázaro Cárdenas eran los personajes más comentados en sus discursos y los precedentes más claros de muchas de sus políticas; sin embargo, para la Guardia Nacional, la Oficina de la Presidencia, la Secretaría de la Defensa Nacional o la Secretaría de Seguridad Pública eligieron a Cuauhtémoc.

La razón simbólica es obvia: Cuauhtémoc, a diferencia de otros héroes militares como Morelos o Villa, ha sido construido como el gran y digno líder que defendió México-Tenochtitlán de Cortés y los conquistadores.

El mito de Cuauhtémoc es lo que se eligió para representar a un cuerpo policiaco militarizado que, en el discurso, será el encargado de defender a la ciudadanía de un Otro agresor, sea narcotráfico, migrantes o cualquier otro elemento que no forme parte de ese cuerpo “homogéneo” nacional.

En buena medida, las elecciones simbólicas de la 4T reiteran el discurso del mestizaje vasconcelista que busca eliminar las claras diferencias socio-económicas, identitarias, políticas e ideológicas de la población mexicana en pos de una identidad única y unívoca que se considera a sí misma, al mismo tiempo, como un producto de la mezcla ocurrida por la historia nacional, y como un ente puro: un espacio donde la utopía civilizatoria puede, por fin, ocurrir.

El grave problema de los mitos del pasado

El regreso a los mitos fundacionales en el contexto de un cuerpo militar o policiaco militarizado es, también, algo que genera preocupación: la vinculación de un pasado heroico con lo castrense es una estrategia retórica común en regímenes que militarizan aspectos centrales de la República.

Sí, si seguimos las reglas del internet, cualquier mención de nazis o Hitler hará que se pierda el argumento, pero no es así si pensamos en la germanofilia de intelectuales mexicanos centrales para la formación de lo mexicano a principios del siglo XX, como José Vasconcelos.

La centralidad que ha tomado el Ejército y las Fuerzas Armadas durante los seis meses de la 4T van desde el apoyo en las labores policiacas hasta la construcción del aeropuerto de Santa Lucía o, incluso, el desarrollo y venta de departamentos en la Ciudad de México.

Peor aún, Cuauhtémoc fue un mártir de la Patria (de la Patria construida en el sigo XIX, en plena renovación republicana tras el Segundo Imperio), su efigie moderna, ahora estandarte de la Guardia Nacional, otorga un sentido de sacrificio y entrega a la Nación, algo normal para los cuerpos militares, pero no para lo policiaco.

Las mismas elecciones simbólicas de la 4T parecen contradecir constantemente lo que dicen frente a cámaras: ¿de verdad no se está militarizando la seguridad interior y pública si de los “mártires de la Patria” se espera el último sacrificio?