El cierre (todavía) parcial del gobierno de EE.UU., explicado

Este es el cierre de gobierno más largo de Estados Unidos. Te lo explicamos

Desde hace 25 días, el gobierno de los Estados Unidos se encuentra en un paro parcial: el Presidente Trump lleva casi un mes teniendo al gobierno de su país como rehén en una negociación que no se está haciendo, por un muro inexistente para frenar una crisis humanitaria que su propia administración generó hace un año.

Por lo general, esta medida de presión es utilizada por el Congreso para forzar un acuerdo con el presidente, y es una medida relativamente moderna: fue hasta 1981, durante la administración Reagan, cuando se hicieron modificaciones constitucionales que dejaron abierta la posibilidad.

Durante el gobierno de Trump, han existido tres cierres, dos pequeños y este, que ya es, por cuatro días, el más largo en la historia del país.

¿Cómo comenzó todo?

El 22 de diciembre del 2018 fue el último día que tenían tanto el Congreso como la Casa Blanca para definir un presupuesto para el trimestre que seguiría. Una de las peticiones de Trump, en una Casa de Representantes que ya había perdido la mayoría republicana, eran 5 mil millones de dólares para la construcción, ampliación y mantenimiento del muro fronterizo (ese mismo que México iba a pagar).

El Congreso se lo negó y, desde ese día, el gobierno de los Estados Unidos ha estado parcialmente cerrado: elementos y departamentos esenciales, como la policía, bomberos, custodios carceleros y la patrulla fronteriza siguen trabajando, aunque sin recibir pagos. Otras dependencias han cerrado definitivamente y, desde el viernes 11 de enero, 800 mil trabajadores no reciben su sueldo y han buscado cualquier forma de hacerse de dinero para sobrevivir. (Vía: Vox)

“Mi rentero me está llamando y debo pagar la renta”, se lee en pancarta durante protesta de burócratas en Washington D.C. (Imagen: AP)

Pocos días antes, Trump y el vicepresidente Mike Pence, se reunieron la que sería la líder del Congreso, la demócrata Nancy Pelosi, y el líder demócrata en el Senado, Mike Schumer. La intención era negociar un acuerdo para evitar el cierre. Luego de dos horas de reunión, salieron a hablar con la prensa y se pelearon.

Trump, incluso, dijo que tomaba responsabilidad completa por el cierre que vendría. Obviamente no lo hizo. (Vía: Washington Post)

El mensaje a la Nación

Luego de 18 días del cierre parcial del gobierno, Donald Trump pidió, el 7 de enero, un espacio a todas las cadenas nacionales para dar un mensaje a la nación.

A pesar de que sabían perfectamente que el mensaje estaría repleto de mentiras y falsedades, se le dio el espacio (a diferencia del 2014, cuando Barack Obama pidió lo mismo para hablar de lo mismo): Trump dijo en 9 minutos que era urgente el muro por la “crisis humanitaria” en la frontera. Y sí, hay una crisis humanitaria, pero una que creó su propia administración.

Más allá de las tonterías dichas (“no se construyen barreras porque se odien a los de afuera, sino porque se ama a los de adentro” fue una de ellas), Trump comentó tres cosas: que los demócratas son los únicos responsables del cierre gubernamental; que los demócratas han votado a favor de propuestas semejantes (lo que es cierto) y que invitaría a los líderes demócratas para negociar una salida a esta “crisis”.

Y sí, Schumer y Pelosi fueron a negociar… pero Trump abandonó la reunión enojado porque no tuvo lo que quiso. En el Jardín de las Rosas de la Casa Blanca, frente a la prensa, Pelosi declaró que la junta pareció más una trampa, un espacio planeado para que Trump pudiera salir enojado de la reunión y presumirlo. (Vía: CNN)

El costo humano del cierre

Durante las cuatro semanas que ha estado cerrado parcialmente, el gobierno de los Estados Unidos ha dejado de hacer muchas cosas que son necesarias y hasta urgentes no sólo para la operación cotidiana y normal del gobierno, sino también para la misma agenda xenófoba de Trump.

Elementos de seguridad, aduanas y migración en los aeropuertos no están trabajando, lo que ha generado filas interminables en las entradas migratorias. No hay quien revise riesgos sanitarios o la seguridad de la comida, lo que resulta terrible luego de que apenas hace unas semanas se lanzara una advertencia nacional por E. Colli en la lechuga romana.

Los Parques Nacionales están cerrados para el público, ya que no hay guardabosques ni equipos de rescate que ayuden a los excursionistas. De acuerdo al Washington Post, al menos tres personas han muerto perdidas en los parques sin ayuda profesional. (Vía: Washington Post)

La extensión del cierre ha tenido ya efectos en la economía estadounidense, afortunadamente con beneficio (al corto plazo) para México. El dólar ha perdido fuerza y, en medio de la guerra comercial también iniciada por Trump, es un golpe duro a los planes que pudiera tener a largo plazo la administración del republicano.

Mientras el cierre de gobierno se mantiene, se suman días a las ya de por sí larguísimas filas para solicitar asilo que han formado los integrantes del Éxodo Centroamericano detenidos en Tijuana.

La crisis humanitaria que Trump dice estar frenando la creó su propio gobierno y la está empeorando su cierre: ¿hasta cuándo mantendrá rehén a todo el gobierno por un berrinche?