Sin contrincantes, bajo denuncias de represión a opositores y con apoyo de EE.UU., Egipto ‘reelige’ a al-Sisi

Las ‘elecciones’ presidenciales están ocurriendo en estos momentos en Egipto. Por tres días (sí, por tres días), el gobierno de Abdel Fatah Al-Sisi está buscando reunir la mayor cantidad posible de votos para garantizar la legitimidad de su régimen luego de una caída estrepitosa en popularidad por sus medidas de austeridad, incremento en la represión policial y la supuesta inacción de su gobierno frente a los ataques terroristas.

Al comienzo de la campaña presidencial egipcia, y a comparación de la del 2014, por lo menos seis candidatos alzaron la mano para competir por el gobierno de uno de los Estados que cambió por completo luego de la “Primavera árabe” del 2011.

Sin embargo, cada uno de los candidatos fueron abandonando la carrera de a poco: unos por haber sido procesados con cargos increíbles, otros porque cedieron ante las amenazas y los procesos penales abiertos contra miembros de su campaña (ajá: cual PGR y Anaya).

Dos candidatos, al igual que Al-Sisi, son altos rangos retirados del Ejército egipcio, sirvieron durante los regímenes represivos frente a los que se rebelaron los jóvenes en 2011. Ahmed Shafiq y Sami Anan eran atractivos para el stablishment, conservadores y todo lo que Al-Sisi ha enarbolado durante su mandato, por lo mismo, recibieron una campaña de desprestigo, amenazas y acoso de parte de los cuerpos de seguridad egipcios hasta que, finalmente, renunciaron a sus candidaturas. (Vía: CIDOB)

Uno de los principales puntos que se le ha criticado a Al-Sisi es su fallida lucha contra el terrorismo. En un país que una semana sí y otra también sufría bombadeos, ataques e inmolaciones terroristas dirigidas, por igual, a musulmanes, judíos y cristianos coptos, El Cairo no sabía cómo reaccionar frente al incremento de la violencia terrorista más que encarcelar sospechosos y confrontar ‘grupos armados’ (ajá: como en México con el narco, y vean qué bien nos va).

Las fuerzas de Al-Sisi reportan alrededor de 2 mil 560 terroristas ‘abatidos’ y 16 mil detenidos, sin embargo, diversas organizaciones han denunciado que las detenciones por “terrorismo” también tienen un matiz político, pues han sido etiquetados así varios críticos al gobierno central. (Vía: Vox)

Trump, Al-Sisi y Salmán bin Abdulaziz jugándole al villano

La cercanía de Al-Sisi, también, con Donald Trump, Benjamin Netanyahu y otros líderes islamófobos no ha sido recibida con agrado por la población egipcia, sin embargo, no tienen otra opción por quien votar, al grado que el almirante Al-Sisi ha nombrado las elecciones más un referéndum de su administración.

Cual Porfirio Díaz diciéndole a James Creelman, Al-Sisi ‘lamentó profundamente’ que no hubiera candidatos idóneos para estas elecciones y, pues, ni modo. Moussa Mustafa Moussa, el único (y casi invisible) otro candidato presidencial está luchando contra viento y marea para rebatir la idead de que estas elecciones son, tal como dice el almirante, un referéndum, que no hay opciones y que no hay cambio posible en Egipto. (Vía: NPR)

https://youtu.be/VfHs4eXXw9Q

En Egipto, el voto no es un derecho sino una obligación que puede acarrear multas y hasta prisión no ejercer. A pesar de eso, millones de ciudadanos no votarán, ya sea por desinterés, por presión o como protesta, como han declarado que harán cientos de participantes en las protestas del 2011.