¿Será la diamantina el nuevo ‘lanzar huevos’ de México?

Desde la época romana, lanzarle huevos a los políticos ha sido una legítima forma de protesta
¿Será la diamantina la nueva forma de protesta de México?

A lo largo de la Historia, lanzarle cosas a los políticos se ha convertido en una forma “no-tan-violenta” de mostrar el descontento social. Lo que empezó con huevos sirve como un símbolo, pues tiene siempre el potencial de estar podrido y, así, mostrar lo podrido que está el sistema.

Los historiadores afirman que el primer político al que le lanzaron un huevo fue el emperador romano Tito Flavio Vespasiano. Posteriormente, se lanzaron huevos contra los presos en la Edad Media y contra los malos actores del teatro Isabelino.

Claro, no sólo se utilizan huevos, con el paso del tiempo los artefactos también han variado. Por ejemplo, en Grecia se lanza yogurt… griego; la práctica se llama “yaourtoma” y comenzó en 1950. Fue tan amplio su uso que en 1958, la ley 4000 declaró lanzar yogurt como ilegal y castigado con humillación pública. Sin embargo, la ley fue retirada en 1983 y la actividad se ha mantenido constantemente hasta nuestros días. (Vía: Scientific American)

Además de huevos, también se han lanzado tomates, harina, pasteles de crema, tartas de chocolate. La lista es interminable. (Vía: The Guardian)

Los activistas que lanzan cosas no siempre son vistos con malos ojos. El adolescente australiano de 17 años que le lanzó un huevo al senador Fraser Anning, obtuvo cerca de $70,000 dólares donados de manera anónima para sus gastos legales. El joven decidió donar gran parte del dinero a las víctimas de ataques terroristas en Nueva Zelanda. (Vía: CBS)

El hombre que le lanzó un zapato al presidente estadounidense George Bush, Muntazer al-Zaidi, se postuló en 2018 para el parlamento de Iraq. Aunque no ganó, en la ciudad de Tikrit se erigió una estatua con forma de zapato. (Vía: BBC)

A Richard Nixon le lanzaron tres huevos… en tres países diferentes. Igualmente, a Bill Clinton le lanzaron un huevo durante su estancia en Polonia en 2000.  (Vía: Vice)

En Guatemala, la vicepresidenta Roxana Valdetti fue cubierta de harina en 2014. Y, en Venezuela, le lanzaron Maduro un mango en la cabeza en 2015. (Vía: Mashable)

En Estados Unidos, es común lanzarle diamantina a los políticos anti-LGBT y contra el matrimonio igualitario.

https://www.youtube.com/watch?time_continue=46&v=LSb3kTA6vVI

En Reino Unido, durante el proceso de Brexit, se lanzaron malteadas contra los políticos. Los políticos que salían a la calle, podían recibir “malteadazos” hasta tres veces al día.

En México, durante una protesta contra la agresión sexual que viven las mujeres por parte de la policía, una mujer lanzó diamantina al Secretario de Seguridad de la CDMX, Jesús Orta. Como respuesta, o tal vez como falta de ésta, el secretario decidió terminar el diálogo con las mujeres.

Jesús Orta fue públicamente humillado por un día. Las mujeres son humilladas diario. Los hombres las sexualizan, las agreden, las violan. Y ahora, las mujeres respondieron con diamantina. 

¿Por qué se les lanza cosas a los políticos?

La finalidad es humillarlos. Los políticos toman decisiones que afectan la integridad física y psicológica de cientos de ciudadanos; al humillarlos se les recuerda su condición humana. Es con los huevos, la diamantina y las malteadas que se obliga a los políticos a recordar que también son personas, que también se pueden ensuciar, que no son inmunes.

Político inglés Nigel Farage cubierto de malteada. (Imagen: The Beaverton)

Lanzar cosas es la forma no letal de expresar el descontento. Mientras que la policía tiende a responder con brutalidad policiaca, los ciudadanos causan daños reparables. Daños que se pueden lavar, daños que se pueden limpiar, daños que se arreglan. Las muertes, las violaciones, las desapariciones no son reparables.

El gobierno conoce la humillación pública, pero nunca en propia mano. A través de revictimizar, de minimizar los daños, de negar las agresiones, el gobierno humilla a los ciudadanos día con día. A veces, los ciudadanos pueden humillar de vuelta. (Vía: New Republic)

Aunque en algunos países como Estados Unidos, lanzar cosas a políticos es un delito menor, en general sólo es un acto grosero. La indignación de cientos de personas, se limita a pequeños actos groseros; no, para fortuna del gobierno, a la venganza.

Jesús Orta, Secretario de Seguridad de la CDMX, cubierto de diamantina. (Imagen: Noticieros Televisa)

Finalmente, lanzar cosas muestra que la sociedad no es pasiva. Que puede y va a responder. Que no se deja pisotear.