¿Por qué el desalojo otomí en la Juárez nos obliga a hablar de discriminación?

Elementos de la policía que ejecutaron el desalojo se vieron implicados en una riña
Granaderos desalojan otomíes en la Juárez, CDMX. Imagen: Daliri Oropeza (@PdPagina)

Un desalojo de personas pertenecientes a la comunidad otomí se llevó a cabo en la colonia Juárez de la CDMX en un inmueble de la calle Londres.

Durante el desalojo, se dio un enfrentamiento entre los policías y quienes ocuparan por casi dos años el predio. Incluso algunos reporteros y periodistas que estaban registrando el hecho se vieron implicados en la riña que se desató.

Y ante el conflicto, en la red social Twitter, usuarios y cuentas de la colonia Juárez y la Alcaldía Cuauhtémoc postearon su versión acerca de los hechos. Algunos incluso aseguraron que los afectados no eran otomíes:

Los llamaron “invasores” y comentaron que ya había previas denuncias a su desalojo del inmueble por parte de las locatarios y vecinos que declararon que tampoco eran “víctimas”.

Incluso en varios tuits algunos usuarios arrobaron a la Jefa de Gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum y a la Alcaldía de la Cuauhtémoc con el fin de denunciar “la invasión de sus calles” y que quienes estaban viviendo ahí no eran otomíes y que nadie estaba resolviendo el asunto.

En otros tuits, los usuarios comentaron que la comunidad indígena que ocupa las calles de la colonia Juárez se desalojó de manera tranquila y rápida sin ningún tipo de violencia, mientras que en los videos que circulan en redes se aprecia que la forma en que fueron removidos del lugar no fue ni tranquila ni rápida.

Acusan también que los “invasores están aleccionados para hacerse las víctimas” ya que cuando hay cámaras, entrevistas o alguna intención de desalojo de por medio, las mujeres integrantes de la comunidad usan entonces la ropa tradicional que les representa “para dar una imagen de que son víctimas y no parte de un grupo que viola la ley“.

Pero, ¿es esto en realidad sólo un problema de ocupación de un inmueble o es un caso de limpieza social?

Recordemos que México es un país racista, y que los grupos vulnerables como los indígenas son junto con la comunidad LGBT, los más discriminados y violentados.

De hecho, los prejuicios y estereotipos son aspectos muy arraigados a la sociedad mexicana. Como prueba de ello, la Encuesta Nacional sobre la Discriminación (ENADIS) destacó en su informe de 2017, que 34.1% considera que la pobreza de las personas indígenas se debe a su cultura.

El escenario de gentrificación en zonas como la Juárez juegan un papel muy importante en cuanto a la imagen de la colonia y sus habitantes. La mayor parte de esa colonia está centrada en brindar alojamiento a extranjeros y por ello el precio aumenta y la imagen que dan “invisibiliza” a los indígenas como resultado del prejuicio social de que son  sucios o flojos.

¿Que no es eso parte de la ley que desde hace 14 años estipula que no se puede discriminar a nadie por su preferencia sexual, origen, apariencia ni ningún otro motivo?

En cuanto a este escenario, se destaca que el 30.2% de las mujeres hablantes y adscritas indígenas reportó que se les ha negado algún derecho de manera injustificada en los últimos 5 años.

Ligado a ello, en México el color de piel es importante para destacar, pues recordando un tuit de Julio Santaella, director del INEGI, “las personas con piel más blanca” ocupan puestos directivos mientras que las “personas de piel más oscura” trabaja de artesano o sólo son de apoyo.

Entonces, desde que se tiene ese concepto en líderes de opinión o representantes de la sociedad en el gobierno, ¿qué se espera de la misma?

Este desalojo, en medio de una colonia que atraviesa una gentrificación radical, no hace más que reafirmar la idea de que los indígenas son “valiosos” sólo si se mantienen lejos de la vista como estereotipos, y en papeles que históricamente la sociedad criolla les ha impuesto: marchantes, sirvientes, mendigos.