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¿Por qué es importante la visibilidad lésbica?

¿Existe algo más transgresor a la norma heterosexual y patriarcal que una mujer que no se relaciona sexual o afectivamente con los hombres?
¿Por qué es importante la visibilidad lésbica? (Imagen:Twitter)

La visibilidad lésbica es importante pues refleja que  las relaciones sexuales y amorosas de las mujeres no son necesariamente heterosexuales. Las mujeres deberían vivir y expresar tanto su identidad de género como su orientación sexual de la manera en que más les plazca, sin embargo el machismo tanto de la comunidad LGBT como del gremio heterosexual ha dejado relegados los deseos de la mujeres.  Por estas razones y más festejamos la visibilidad lésbica.

La heterosexualidad como norma

¿Existe algo más transgresor a la norma heterosexual y patriarcal que una mujer que no se relaciona sexual o afectivamente con los hombres? Tal parecería que la respuesta es no.

Pensémoslo así: la sociedad, a lo largo de la historia,  ha normalizado de manera cultural que las relaciones sexo-afectivas se erijan mediante la unión de un hombre y una mujer.

En primera instancia debido a una perspectiva reproductiva, la unión de una mujer y un hombre asegura y perpetúa la continuidad de un linaje; esto, al mismo tiempo, refuerza los estereotipos de género dentro de la relación y en la unidad familiar: cómo y de qué manera debe comportarse de manera emocional, sexual y social un hombre y una mujer.

Sin embargo tanto hombres como mujeres son más que seres sexuados destinados a la reproducción: tenemos una dimensión emocional, psicológica y social que complementan y, al mismo tiempo, rebasa nuestra biología. Por esto, pensar que las mujeres están destinadas exclusivamente a los hombres y los hombres a las mujeres por fines reproductivos es un error.

La forma como aprehendimos y socializamos los estereotipos de género también dictan y determinan muchas conductas dentro del colectivo LGBT+, por ejemplo, en la poca visibilidad, la exclusión y discriminación contra las comunidades lesbiana y bisexual.

“‘La existencia lesbiana comprende tanto la ruptura de un tabú como el rechazo hacia un modo de vida obligatorio“. Es un ataque directo o indirecto a los derechos masculinos de acceso a las mujeres’ (Rich:1999, 189). Ser lesbiana significa también romper con el modelo de mujer de sociedades patriarcales como las latinoamericanas; en ese sentido Monique Witting explica que las lesbianas no son mujeres por cumplir con la normativa heterosexual”. (Vía: Lesbianas en América Latina)

Es decir, se hace lo posible por negar su identidad como mujeres, como si el hecho de no sentirse atraídas de manera sexual o sentimental hacia los hombres las hiciera menos mujeres.

La mujer y la doble discriminación

Estas mujeres sufren un proceso de doble discriminación: en primera instancia por ser mujeres y en segunda por ser lesbianas. Es decir, las mujeres sufren las diferentes violencias normalizadas por el machismo y el sistema heterosexual.

En primera instancia, las mujeres están sometidas por la misoginia y el machismo que hacen de la mujer una compañía, un apoyo o un complemento del hombre, todo menos un ser humano independiente.

Una mujer heterosexual es discriminada por su género y lucha contra el machismo institucional, social y sexual día con día para ser reconocida como un ser humano autónomo, capaz y libre.

Ahora bien, una mujer lesbiana se enfrenta a todo lo anterior y, además, a una invisibilización muy particular: sus habilidades físicas, mentales, sexuales y culturales son menospreciadas, no se reconoce que una mujer, por ejemplo, sea buena deportista, analista o incluso artista sin que por ello pierdan “su feminidad”.

Las mujeres lesbianas no son consideradas “suficientemente femeninas” por el machismo; si sus habilidades corresponden con labores consideradas “masculinas” tiene que sufrir ser invisibilizada o cancelada como mujer, pues “sólo los hombres hacen las cosas”.

En México se discrimina por razones de género. (Imagen: SINDIS)

En una encuesta realizada por el Sistema Nacional de Información sobre Discriminación (SINDIS), se puntualizó que al menos el 58% de la población femenina en México se sintió discriminada por su condición de género, es decir, por el hecho de ser mujer.

De una forma similar, son víctimas de lesbofobia por miembros de la comunidad LGBT+ y de la heterosexual. De acuerdo al SINDIS, en México, el 66.9 % de la población de personas mayores de 18 años considera que la comunidad lésbica es poco respetada.

Algunos hombres heterosexuales tienden a cosificar y hacer objeto de consumo sexual a las mujeres lesbianas. Inclusive se han denunciado violaciones “correctivas” en contra de las mujeres que se identifican abiertamente como lesbianas.

En cuanto al colectivo LGBT+, la comunidad gay suele masculinizar a las mujeres lesbianas al decirles adjetivos como “machorras” o asociarlas con actividades labores que implican esfuerzo físico, y con ello, negar su feminidad.

Grupos discriminados por la población de 18 años. (Imagen: SINDIS)

Al ser víctimas de discriminación por parte de ambos grupos, las lesbianas han forjado sus comunidades seguras: espacios en los que pueden convivir sin ser violentadas o agredidas física, sexual o emocionalmente: clubes, grupos o colectivos fungen como un sitio en el que no tienen que defenderse por ser y actuar como quieren.

Violencia entre mujeres

Tanto hombres como mujeres hemos interiorizado la violencia machista, por tanto, tener una relación lésbica no está libre de violencia, pues también es posible que existan conductas tóxicas en las relaciones, como la restricción de libertad, la intimidación, amenazas o abuso económico.

La Universidad Northwestern (Chicago) informó que el 25% y el 75% de las lesbianas, gays y transexuales y gays han sido víctimas de violencia en la pareja. (Vía: BBC)

No existe una fórmula mágica para terminar con la violencia, sin embargo, las personas pueden cuestionar sus prácticas y percepciones, de esa manera tanto mujeres como hombres dejarán de reproducir el machismo, la misoginia y la lesbofobia.