Colombia: sentencian a 20 años de cárcel a 7 soldados que violaron a una niña

Los militares recibieron la pena máxima que la Procuraduría General de Colombia puede imponer
(Imagen: Twitter)

La Procuraduría General de Colombia leyó este jueves el fallo disciplinario contra 7 soldados que violaron a una niña de 12 años, perteneciente a la etnia embera chamí, el pasado 21 de junio en el corregimiento Santa Cecilia, Pueblo Rico, en el estado de Risaralda. La sanción impuesta a los soldados por este crimen fue la destitución e inhabilidad general por 20 años, la máxima pena que la procuraduría puede imponer.

Los soldados castigados son: Juan Camilo Morales Povea, Yaír Stiven González, José Luis Holguín Pérez, Juan David Guaidía Ruiz; Óscar Eduardo Gil Alzate, Deyson Andrés Isaza Zapata y Luis Fernando Mangareth Hernández. Todos ellos, permanecen en una cárcel para militares en Bello, Antioquia.

Los hechos

De acuerdo con el fallo, la menor declaró que el día de los hechos, salió de su casa a comprar frutas, cerca del Colegio Pío XII, lugar donde los soldados acampaban. Al momento de regresar, uno de los uniformados la llamó donde él estaba de guardia y conversó con ella. Posteriormente, la violó y llamó a otros soldados para que hicieran lo mismo.

El soldado que llamó a la menor y la violó por primera ocasión ese día fue identificado como Juan Camilo Morales Povea. Según las autoridades, el soldado aprovechó su autoridad y generó en la niña una confianza falsa para abusar sexualmente de ella.

“Aprovechándose de la autoridad que le otorgaba el vestir el uniforme y portar un arma, generó en la niña una ingenua confianza y la hizo atravesar la cerca, ingresar al lugar, entre los matorrales y la accedió carnalmente. Y como si fuera poco, llamó a sus compañeros quienes se turnaron [para violarla]”.

Una vez que Morales abusó de la menor, salió y después regresó con otros tres soldados, quienes también la violaron. Más tarde, otros 4 uniformados llegaron con el mismo fin.

Según el fallo, los militares taparon la boca de la niña para que no gritara y le amarraron las manos. De todos los acusados, Luis Fernando Mangareth Hernández fue el único que no violó a la menor, pero sirvió como vigilante mientras los otros cometían el delito.

Los acusados reconocieron su culpabilidad

El Órgano de Control destacó que los propios implicados reconocieron su culpabilidad. Lo anterior porque durante el proceso penal, los militares aceptaron los cargos imputados por la fiscalía por el delito de acceso carnal abusivo con menor de 14 años.

Pese a esto, los soldados negaron haber usado la violencia y aseguraron que la víctima “era una mujer que los sedujo”. Bajo este argumento, los militares señalaron que los actos sexuales fueron consensuados e incluso, que ella los inició.

No obstante, la procuraduría indicó que todos tenían conocimiento de que era una menor de edad a la que debían respetar y proteger.

“Era evidente que ni la niña ni ninguna mujer adulta estaba en posibilidad de defenderse. Es absurdo decir que esto fue consentido. La propia niña señaló en su declaración que les manifestó que le dolía y ninguno paró”, destaca el fallo.

Los militares intercambiaron llamadas el día de los hechos

Por su parte, el ministerio público señaló que de acuerdo con información de la Dirección Nacional de Investigaciones Especiales, entre las 6 p.m. del 21 de junio y el 22 de junio los militares intercambiaron llamadas telefónicas entre ellos.

Entre ellas, destacan la llamada del 21 de junio a las 19:31 que Juan David Guaidía hizo a Deison Andrés Isaza. La de las 20:43 que Óscar Eduardo Gil hizo a Deison Andrés Isaza. En esas y otras llamadas, la procuraduría señaló que Guaidía indicaba a sus compañeros que fueran, “que había una mujer”.

Los militares cometieron verdaderos actos de barbarie: ministerio público

El ministerio público calificó como “verdaderos actos de barbarie” la violación cometida por los 7 soldados en contra de la niña de 12 años en Colombia. Agregó que ante ese “macabro escenario de estos 7 hombres armados” la menor no tuvo otra opción que acceder para que no la lastimaran.

Por su parte, el Órgano de Control consideró que los uniformados aprovecharon la inocencia, género, vulnerabilidad y hasta raza de la niña. Esto porque según testimonios, algunos de los violadores se ufanaron con otros compañeros de haber tenido relaciones sexuales con una indígena.

Además de la violación de la menor, los soldados también incurrieron en el delito de secuestro simple porque la detuvieron ilegalmente y contra su voluntad. De hecho, le adecuaron un cambuche para que durmiera y no se fuera a su casa después de soportar la violación.

Defensa apeló el fallo

La defensa de los soldados apeló el fallo argumentando que no respetaron todas las garantías de los acusados. También argumenta que el fallo solo considera el testimonio de la menor y que se deben valorar otras pruebas.

La apelación será evaluada por la Sala Disciplinaria de la Procuraduría, que tomará la decisión de segunda instancia.

Con información de El Tiempo
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