Con un concepto similar al del Arca de Noé, pero con semillas, la bóveda del fin del mundo busca preservar las simientes en caso de una hecatombe. ¿Dónde está y cómo funciona?

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La Bóveda Global de Semillas de Svalbard, construida en la ladera de una montaña del Ártico en 2008, fue diseñada como una instalación de almacenamiento para proteger las semillas vitales de los cultivos contra los peores cataclismos, como una guerra nuclear o una plaga,  y así salvaguardar los suministros mundiales de alimentos. La bóveda tiene la capacidad de almacenar 4.5 millones de variedades de cultivos con un promedio de 500 semillas para cada variedad.

Conocida como la “bóveda del fin del mundo”, la instalación se encuentra en la isla de Spitsbergen, en el archipiélago ártico de Svalbard, a medio camino entre Noruega y el Polo Norte, y sólo se abre unas pocas veces al año para preservar las semillas en su interior.

Bóveda, Fin Mundo, Semillas, Noruega
(Imagen: Pxhere)

Está bóveda “es la mejor póliza de seguro para el suministro de alimentos del mundo, que ofrece opciones para que las generaciones futuras enfrenten los desafíos del cambio climático y la necesidad de alimentos nutritivos para alimentar a una creciente población mundial”, dijeron los organizadores.

El martes 25 de febrero,  30 bancos de genes depositarán semillas, incluidas las llegadas de semillas de la India, Malí, Perú y la Nación Cherokee en los Estados Unidos, que almacenarán muestras de maíz, frijol y calabaza.

La bóveda también sirve como respaldo para los fitomejoradores (mejorar genéticamente las semillas) para desarrollar nuevas variedades de cultivos. El mundo solía cultivar alrededor de 7 mil plantas diferentes, pero los expertos dicen que en la actualidad obtenemos alrededor del 60 por ciento de nuestras calorías de tres cultivos principales: maíz, trigo y arroz, lo que hace que los suministros de alimentos sean vulnerables si el cambio climático hace que las cosechas fallen.

Pero incluso la bóveda del fin del mundo se ha visto afectada por el cambio climático. Un inesperado deshielo del permafrost cuando la bóveda se abrió por primera vez permitió que el agua entrara en la entrada del túnel de 100 metros de largo del edificio, aunque no se dañaron las semillas.

Bóveda, Fin Mundo, Semillas, Noruega
(Imagen: Wikicommons)

De acuerdo con The Guardian, el gobierno noruego, propietario de la bóveda, no esperaba el agua. Posteriormente, los gerentes de la bóveda emprendieron un trabajo importante para impermeabilizar el túnel de entrada, incluida la excavación de trincheras en la ladera de la montaña para desviar el agua de futuros deshielos. También instalaron bombas dentro de la bóveda de semillas en caso de inundación.

En octubre, Noruega completó una actualización anual de 11 millones de dólares en toda la instalación.

“La bóveda de semillas es el respaldo en el sistema global de conservación para garantizar la seguridad alimentaria en la Tierra”, dijo a  Stefan Schmitz, director ejecutivo de Crop Trust, la organización con sede en Bonn que administra la bóveda. (Vía: Reuters)

“Necesitamos preservar esta biodiversidad, esta diversidad de cultivos, proporcionar dietas saludables y alimentos nutritivos, y proporcionar a los agricultores, especialmente a los pequeños productores, medios de vida sostenibles para que puedan adaptarse a las nuevas condiciones”. (Vía: Reuters)

¿El cambio climático acabará con un tercio de animales y plantas en 2070?

Según el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, una de cada nueve personas se acuesta con hambre en todo el mundo, y los científicos han pronosticado que los patrones climáticos erráticos podrían reducir tanto la calidad como la cantidad de alimentos disponibles.

Con información de Reuters


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