Más allá del daño al Patrimonio Cultural de CU, ¿cómo afectará Be Grand la vida cotidiana en esa zona?

A las afueras de Ciudad Universitaria, en un espacio donde antes había un par de bancos y un supermercado, la constructora Be Grand está desarrollando más de 600 departamentos: dos torres de 100 metros que, desde el primer momento, se ha enfrentado a resistencia de vecinos, alumnos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), académicos y, ahora, las autoridades universitarias.

Agua, tráfico y calidad de vida

La zona alrededor de Ciudad Universitaria está densamente poblada. Santo Domingo por un lado, Coyoacán por el otro y los Pedregales, todos sufren problemas semejantes (a pesar de su muy desigual situación económica): falta de agua, tráfico y, en general, poca o nula planeación urbana que generó, 20 años después, los graves problemas que hoy se viven en la zona.

Desarrollos habitacionales cerca de CU
Desarrollos habitacionales cerca de CU (Vía: Nexos)

Tal como lo apunta Luis Zambrano, la apuesta por una alta densidad poblacional en el sur de la Ciudad de México es una consecuencia directa de intereses privados: atrás (en los 90) quedaron los contratos multimillonarios que dio el Estado mexicano a las constructoras para desarrollar gigantescas “unidades” habitacionales de casas de interés social en suburbios alejados de la CDMX y, por ello, han apuntado hacia una estrategia de mercado para maximizar ganancias sin arriesgar mucho. (Vía: Nexos)

Grandes desarrollos habitacionales de unas cuantas torres retacadas de departamentos hay por toda la ciudad. Muchos de éstos tienen “beneficios”: albercas, gimnasios, ‘roof gardens’, incluso centros comerciales, oficinas y dependencias burocráticas, todo dentro de un mismo espacio en una ciudad que parece cada vez más hostil a sus habitantes.

Sin embargo, la ciudad no está pensada para la densidad poblacional que le están enjaretando: desde hace más de 20 años, zonas completas tienen problemas de abasto de agua, el tráfico y, en general, la apuesta por el transporte privado, la red eléctrica y la estabilidad del suelo donde se asientan, además de la viabilidad y calidad de vida de los vecinos que rodean esos mega-complejos…

Las constructoras señalan insistentemente que el déficit de vivienda en la Ciudad de México es la razón principal por la que construyen, sin embargo, los altos costos de esos departamentos pone en duda para quién lo hacen. La versión más barata de los departamentos que se están construyendo en el Be Grand Universidad, de $3 millones 466 mil 82 pesos, podría ser pagado por poco menos del 5% de la población de la Ciudad de México. (Vía: LaMudi)

Sin entrar, todavía, en el grave problema que significaría el desarrollo de dos torres de 100 metros frente a un Patrimonio de la Humanidad, la mera viabilidad de un complejo de ese tamaño en la zona en la que se está construyendo está, cuando menos, en riesgo para sus futuros habitantes, quienes pagarán hasta 6 millones de pesos por unos departamentos que no tendrán ni agua para el inodoro.

CU, Patrimonio de la Humanidad

En 2007, el “casco principal” de CU fue considerado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad: la Biblioteca Central, la torre de Rectoría, las facultades de Arquitectura, Filosofía y Letras, Derecho, Economía e Ingeniería, las dos torres de Humanidades y “las Islas”, todo el conjunto fue sumado, entonces, a una larga lista de acuerdos internacionales que, supuestamente, garantizaban que el “patrimonio” sería respetado y cuidado por las administraciones locales y federales.

Por otro lado, el mercado inmobiliario y el rápido desarrollo de espacios habitacionales en la Ciudad de México parece demasiado perfecto como para que no haya sido “ayudado” por legislación y trabajo oficiales (spoiler alert: lo es).

Lo que dejó en claro el sismo del 19S fue no sólo la corrupción rampante (y que ya conocíamos) en la Ciudad, sino los graves costos que ésta puede tener para los ciudadanos que, sin deberla ni temerla, terminen bajo los escombros de edificios que cumplieron a plenitud reglamentos de construcción ‘a modo’.

Esa misma corrupción, también, deja en una posición comprometida a la diplomacia mexicana. La Unesco, según informó La Jornada, ya está siendo informada de la construcción del Be Grand Universidad y tendrá que posicionarse al respecto con los herederos de una de las más respetadas tradiciones diplomáticas: la de Genaro Estrada y Jaime Torres Bodet, Alfonso Reyes y Octavio Paz, quienes ejercieron presión para la formación de esa misma dependencia de la ONU que podría enfrentarse a la SRE por una decisión bastante turbia de las autoridades capitalinas.

¿Qué hará, entonces, la comunidad universitaria?

El pasado 15 de febrero, las autoridades universitarias prometieron actuar legalmente contra la construcción de Be Grand Universidad, lo que se ha traducido, hasta el momento, en un amparo contra el desarrollo. ¿Habrá un seguimiento legal más amplio de parte de quienes dicen representar las voces de los universitarios?

Por: Redacción PA.